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Calabacines asados

February 24th, 2010

Hace algún tiempo escuché a un médico indicar  a su paciente no consumir calabacines. Según decía “era una pérdida de tiempo” por su carente valor protéico. Sin embargo, su elevado contenido en líquido lo hace un acompañante invaluable de los platos fuertes y un elemento fundamental de algunas invenciones gratinadas. Como en el caso del pepino (su primo lejano), es importante que durante la compra estemos atentos y atentas a cualquier magulladura, arruga u orificio en su superficie. Estos tres elementos, junto con su brillantez, nos dan pistas sobre la madurez del fruto y las posibilidades de su uso en cocina.

Calabacines

Calabacines

Me gustaría dejarles hoy una receta de calabacines que solemos consumir mucho en casa, y cuya practicidad de elaboración en estos tiempos reducidos de cocina y alimentación en los que vivimos, es invalorable. Además, por su sabor delicado es un buen acompañante para un plato de cualquier tipo de carne.

Nada más simple que tomar un calabacín de tamaño medio, bien definidas sus formas, lavarlo muy bien (quizás con una esponja suave mejor) y picarlo en julianas de aproximadamente un centímetro de espesor.

Retiradas ambas puntas, una vez esté picado el calabacín, untaremos con muy poco aceite (de oliva virgen mucho mejor) en una sartén ancha (mucho mejor si es una sartén amplia y plana) y pondremos a calentar a fuego medio.

Al estar caliente la sartén, colocaremos una a una las julianas de calabacín que hemos troceado y dejaremos cocinar muy lentamente allí, hasta que estén completamente dorados sus bordes. Esto puede demorar unos 10-15 mins si el fuego es medio/bajo. En ese momento las voltearemos para que se cocinen por el otro lado.

Es importante que las julianas de calabacín queden muy bien tostadas, recordemos que la poca cantidad de aceite nos garantiza tan sólo que no se peguen. No se trata de freírlas ni mucho menos, y si que se cocinen completamente a la brasa o asadas. Si lo prefieres puedes salpimentar según se cocina el calabacín, sin embargo yo prefiero reservar esto para la elaboración de la vinagreta.

Una vez estén perfectamente doradas por ambas caras, deberán servirse en un plato ancho, de modo que, de preferencia, no queden rodajas una encima de la otra. Entonces procederemos a inventar una vinagreta para acompañar nuestros calabacines.

Te daré unas tres opciones de vinagretas para acompañar estos calabacines:

  1. Opción a: Mezclas (según la cantidad de calabacines, claro) tres cucharadas de aceite (de oliva mucho mejor), sal al gusto, vinagre balsámico (o de Módena), algo de ajo (o salsa de ajo si lo prefieres) y unas hojas de menta o yerbabuena picadas muy finamente. Incorporas esta mezcla suficientemente con la ayuda de un mortero y viertes sobre los calabacines asegurándote que se impregnen todos.
  2. Opción b: Según la cantidad de calabacines dispuestos, mezclas aceite de oliva, sal al gusto, vinagre blanco y un chorrito de sirope de maple. Luego de estar debidamente unificado, lo viertes sobre los calabacines asegurándote de que se bañen todos.
  3. Opción c: Igual que en los otros casos, mantendremos el aceite (de oliva mejor) como base, y agregaremos ajo, sal y las ojas de menta. Sin embargo, en lugar del vinagre balsámico, agregaremos vinagre de arroz (de sabor algo dulzón y utilizado en la preparación de sushi).

Y a ti, ¿te animaría probar una mezcla de vinagreta que podamos incluir? ¡Envíala en los comentarios!

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Decepciones y Alegrias en el cine.

December 26th, 2009

Esta semana ha sido extra-ordinariamente prolija para mi en visitas al cine: Avatar el 23 y Luna Nueva justo ayer 25 de diciembre (es mi día preferido para ir al cine, pues hay pocos que lo visitan y uno puede hasta charlar con los acomodadores que suelen estar de mejor humor que el resto del año :D ).

De ambas películas he visto críticas y comentarios que, debo decirlo, no comparto del todo. Creo que ambas cumplen su papel de engañar muy bien, y de entretener, aunque la primera comete errores en los que, creo, no incurre la segunda. Intentaré explicarme mejor.

En primer lugar diré que Avatar es una película técnicamente casi impecable. En otras palabras es una película hecha a la altura de la tecnología disponible en Estados Unidos para guión y animación. Es algo que ocurre también con la segunda, aunque ésta última tiene algunos errores de edición y guión de los que no adolece la primera. Sin embargo, como digo eso, diré esto otro: si bien de Avatar me impactó el manejo discursivo de la violencia explícita yde la tensión dentro del guión, me decepcionó profundamente asistir a ver una película plagada de reminiscencias, ideas, argumentos y hasta escenas tomadas de la animación japonesa que mejor conozco (la del trabajo del estudio Ghibli) que, sin embargo, es constantemente reseñada como obra maestra (y por tanto señalada también como original) del director y guionista James Cameron.

En Luna Nueva uno espera una versión adaptada de la novela del mismo nombre escrita por Stephenie Meyer y cuya publicación en castellano es mucho anterior al estreno de la película lo cual ha garantizado su lectura por buena parte de la audiencia del cine. No hay sorpresas. Los amantes de las historias de vampiros (conozco varias personas cuyo culto por este tipo de novelas y cine es mucho anterior a la aparición de estas sagas), no encontrarán sorpresas y si una película extraordinariamente romántica cuyo telón de fondo es una adaptación del argumento que inspiró a Shakespeare en su Romeo y Julieta. Una banda sonora muy buena, y unos efectos especiales bien cuidados. Algunas inconsistencias en argumentos pero no tienen mucho peso. La lucha de fondo de los Capuleto y los Montesco (licántropos y vampiros o al revés si lo prefieren) ocurre en un escenario en el cual ambas familias casi han encontrado el modo de convivir en un territorio no excento de tentaciones para ellos. De algún modo, se van superando a sí mismos (máxima del escultismo por cierto) con una racionalidad colectiva que mantiene un delicado equilibrio de modo intermitente y logrando el autocontrol de sus pasiones más oscuras. Habrá quien se moleste con Isabella por su frialdad y quien entienda que esto es parte de la justificación que permite dar cuenta de ella como alguien más afecto a los Cullen que a los Quileutes. Pero eso no interesa mucho en el fondo. Quien va a ver Luna Nueva no se decepciona porque encuentra lo que busca: un rato de entretenimiento, sin mayores luces, pero muy asertivo en los modos de llegar a un segmento muy claro y específico de público. No en vano abundan los torsos masculinos y son escasos (escasísimos) los acercamientos a la figura femenina para destacar su voluptuosidad.

No ocurre así en Avatar donde el argumento central parece ser una doble advertencia (por demás noble, aunque no libre de sospecha) que quiere hacernos el escritor-director por un lado, sobre la necesidad de no superponer los intereses particulares sobre la supervivencia de una raza o de nosotros mismos, y por el otro sobre la evidente conexión entre cualquier ser viviente y la naturaleza que lo alberga.

He escuchado observaciones acerca de la sobresimplificación de algunos escenarios y caracteres (muy pobre la diversidad ilustrada en flora y fauna), sin embargo no es ese el argumento que pretendo esgrimir para ilustrar mi decepción con respecto a esta película, pese a su impecable factura, si no el del plagio de, al menos, ideas que ya se vienen viendo en cine de animación japonesa (y supongo que de otros lados también) desde hace años.

En la cultura que subyace en la producción de anime y manga en Japón se legitima la idea de que puede copiarse y mejorarse una propuesta sin que sobre este acto recaiga ninguna sanción penal al respecto, pues se garantiza de este modo la mayor difusión de la obra original y su revalorización. Es algo que Lessig reseña muy bien en su libro Cultura Libre. La condición de plagio que atribuyo a Avatar ocurre por1que en la cultura anglosajona si es penalizada la persona que toma ideas de otros y las divulga como propias.

Quisiera dejar claro al lector y a la lectora que no pretendo ser exhaustiva los detalles que expondré a continuación. Quienes hayan visto La princesa Mononoke, recordarán que el argumento central es la búsqueda de la protección de un espacio natural que pretende ser explotado contra todo razonamiento lógico para la producción de balas (producción que, además, está regentada por mujeres). La existencia de un espíritu del bosque en forma de un venado que habitaba en una especie de oasis en medio del bosque y que era capaz de curar enfermedades y recuperar la vida, es algo que está presente en esa película, así como también la conexión con las raíces de la naturaleza como lazo vital entre el ser humano y su supervivencia futura; y se repite también en Avatar.

Por otro lado, quienes hayan quedado sorprendidos por las “Islas flotantes” de Avatar, se sorprenderían de lo extraordinariamente detalladas que figuran estos artilugios en la película “Láputa castillo en el aire” de Miyazaki. La idea de una raza que vive a merced de sus propias vulnerabilidades y, sin embargo, empeña su andar en tanto que raza cósmica a fortalecer los vínculos con sus raíces y su cultura, es algo que podemos observar como común denominador de las películas de ficción futurista que, quizás de un modo desprevenido, dan cuenta de una sociedad y una cultura ávida de conquistas y colonizaciones como la anglosajona, usando al cine como instrumento transmisor de tal mensaje.

Por cierto, sabrán los asiduos consumidores de producciones del cine norteamericano que aún teniendo la tecnología a su alcance, casi la totalidad de la animación de las películas facturadas por Miyazaki es hecha a mano?


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