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Posts Tagged ‘conocimiento libre’

Un proyecto de Hardware Libre para Escanear Libros

December 14th, 2009

Habrá quienes lean este post y piensen que es demasiada tramoya para escanear un libro, sin embargo, creo que este proyecto está muy bien argumentado y documentado.

Si alguno está interesado en el manual de construcción, puede descargarlo desde aquí.

Este proyecto, definitivamente, puede ser, además de todo, una forma más para reducir la destrucción del medio ambiente.


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Participando del encuentro digital El Clic. Ya te apuntaste?

September 15th, 2009

Desde que inicié mi participación en los Congresos del Observatorio para la Cibersociedad, me atrajo este modo tan particularmente útil de ofrecer espacios asincrónicos de debate, caracterizados por su apertura de temas y amplitud de participación a lo largo del mundo.

El CLic. Encuentro sobre licenciamiento y conocimiento libre

El CLic. Encuentro sobre licenciamiento y conocimiento libre

Esta semana ha arrancado el encuentro El CLic que es una de las iniciativas pioneras en este estilo que hemos podido ver desde nuestro país. Lo está organizando -fundamentalmente CENDITEL- y aunque a ratos me provoca alar sus orejas a los panas que están allí a quienes creo que pudimos haber apoyado en la organización por nuestra experiencia previa reciente, en el fondo estoy muy animada con el encuentro.

La idea central es debatir sobre licenciamiento y conocimiento libre, y allí estaré presentando una ponencia sobre el tránsito posible hacia el conocimiento emancipado, para ser debatida a lo largo del encuentro. Los lectores y las lectoras de este blog quizás no consigan allí mucho nuevo, pero creo que será una buena oportunidad para mostrar a otros el convencimiento personal de que el licenciamiento libre debe asumirse como un tránsito a la espera de que nuestras sociedades asuman que no es natural licenciar -de ningún modo- al conocimiento y que ni el conocimiento ni los saberes pueden ser objeto de trucos tecno-jurídicos para darles el espacio que necesitamos ocupen como pilares de nuestro quehacer.

Para aquellos y aquellas que no están aún familiarizados con la mecánica de los encuentros virtuales, les adelanto que dura dos semanas, que en las conferencias se trabaja en espacios virtuales dedicados y con herramientas que facilitan debate y charla con voz, imagen y texto, y que deben estar atentos a:

  1. Información diaria de las conferencias por la lista de distribución a la que pueden suscribirse desde la página del RADECON desde CENDITEL.
  2. Discuciones acerca de proyectos de cenditel y ponencias desde la página de El CLic
  3. Videconferencias cuyos horarios y espacios virtuales de atención están también actualizados diariamente desde el blog de El Clic.

Finalmente, no puedo dejar de recomendarles seguir a El Clic desde Identi.ca, ni de animarles a que visiten la muestra de creadores libres que está disponible desde su blog.


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Participando del encuentro digital El Clic. Ya te apuntaste?

September 15th, 2009

Desde que inicié mi participación en los Congresos del Observatorio para la Cibersociedad, me atrajo este modo tan particularmente útil de ofrecer espacios asincrónicos de debate, caracterizados por su apertura de temas y amplitud de participación a lo largo del mundo.

El Clic. Encuentro sobre licenciamiento y conocimiento libre

El Clic. Encuentro sobre licenciamiento y conocimiento libre

Esta semana ha arrancado el encuentro El CLic que es una de las iniciativas pioneras de este estilo que hemos podido ver desde nuestro país. Lo está organizando -fundamentalmente CENDITEL- y aunque a ratos me provoca alar sus orejas a los panas que están allí a quienes creo que pudimos haber apoyado en la organización por nuestra experiencia previa reciente, en el fondo estoy muy animada con el encuentro.

La idea central es debatir sobre licenciamiento y conocimiento libre, y allí estaré presentando una ponencia sobre el tránsito posible hacia el conocimiento emancipado, para ser debatida a lo largo del encuentro. Los lectores y las lectoras de este blog quizás no consigan allí mucho nuevo, pero creo que será una buena oportunidad para mostrar a otros el convencimiento personal de que el licenciamiento libre debe asumirse como un tránsito a la espera de que nuestras sociedades asuman que no es natural licenciar -de ningún modo- al conocimiento y que ni el conocimiento ni los saberes pueden ser objeto de trucos tecno-jurídicos para darles el espacio que necesitamos ocupen como pilares de nuestro quehacer.

Para aquellos y aquellas que no están aún familiarizados con la mecánica de los encuentros virtuales, les adelanto que dura dos semanas, que en las conferencias se trabaja en espacios virtuales dedicados y con herramientas que facilitan debate y charla con voz, imagen y texto, y que deben estar atentos a:

  1. Información diaria de las conferencias por la lista de distribución a la que pueden suscribirse desde la página del RADECON desde CENDITEL.
  2. Discuciones acerca de proyectos de cenditel y ponencias desde la página de El CLic
  3. Videconferencias cuyos horarios y espacios virtuales de atención están también actualizados diariamente desde el blog de El Clic.

Finalmente, no puedo dejar de recomendarles seguir a El Clic desde Identi.ca, ni de animarles a que visiten la muestra de creadores libres disponible desde el blog.


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De la emancipación del conocimiento

July 24th, 2009

Hace dos años atrás, en el marco del V Foro Mundial de Conocimiento Libre, tuve la oportunidad de presentar una ponencia sobre lo que pensé era el inicio de una línea de trabajo sobre el “conocimiento libre”. Recientemente, he venido pensando en lo incipiente que quedó esa semilla (pese a tener acogida y réplica en varios espacios de divulgación de software libre como la revista Esentia Libre). Incipiente si, aunque he visto insospechadas réplicas en lugares como éste, las cuales celebro aun sintiendo que andan un poco extraviadas.

Y hete aquí que, finalmente entraré en materia.

De algún modo he venido insistiendo desde algún tiempo ya en que se cometen dos errores -muy graves desde mi punto de vista- al hablar de “conocimiento libre”.

  1. El primero de ellos tiene que ver con el uso de las cuatro libertades del software libre no sólo para describir el conocimiento (intangible) si no sobre todo aquello que, bien como individuos bien como grupo, pensemos debe ser “liberado”.

    El argumento central es: “el conocimiento es libre porque se puede conocer, estudiar, modificar y difundir, al igual que el software libre”.

    Desde mi punto de vista el uso de las cuatro libertades del software (las cuales deberán revisarse más temprano que tarde), en un contexto analítico sobre productos sociales como el conocimiento, le confiere a este último la cualidad de técnico, lo cual excluye del análisis al conocimiento no técnico, quizás peor, asume de modo ingenuo que todo conocimiento es técnico de modo intrínseco, lo cual no es cierto.

    Por otro lado, al referirse -casi de modo exclusivo- al proceso de producción de software (desde el diseño hasta su distribución tal cual una cadena productiva “moderna”), las cuatro libertades pueden servir de sostén para un modelo económico y social que, desde una visión que busca el “conocimiento libre”, no resulta admisible: un modelo que no atiende a procesos de formación y generación de capacidades, al tiempo que desatiende el modo en que dicho proceso -tipo cadena productiva- ocurre. En otras palabras, el software será libre no sólo cuando cumpla las cuatro libertades sino cuando, además, tenga en su sustrato un modelo de trabajo que le permita ser sustentable en el tiempo, el cual no puede ser otro que el trabajo colaborativo, pero eso es otro tema y, además, es importante recordar que el que el software sea genuinamente libre, no garantiza que el conocimiento que lo sustenta sea “libre”.

  2. El segundo error que observo, es el hecho de asociar “libertad” del conocimiento con licenciamiento. El argumento aquí parece ser: “un documento digital o impreso puede ser distribuido con ciertos permisos (sobre su copia, distribución, modificación, reconocimiento de autoría, con/sin fines comerciales…) en virtud de estar amparado bajo una licencia libre”.

    En los discursos que van y vienen, en las reuniones de trabajo, encuentros y foros, cada vez escucho más que la “libertad” debe operar sobre un producto cultural (digital o impreso) y se otorga formalmente hablando, en atención a su rúbrica bajo un cierto tipo o conjunto de permisos (licenciamiento). Allí ancha es castilla en términos de colores y sabores de licencias: GNU, GFDL, GPL, CC …. lo cual, lejos de ser una ventaja, es un problema.

    El error, a mi juicio, comienza por asumir que el licenciamiento “libre” sobre algo que, finalmente, es propietario de ese licenciamiento (un documento, una partitura, un libro, p.e.), es un punto de llegada cuando, en el fondo, no debiera ser en este momento sino una mera estación de tránsito. El objeto no es transitar desde las licencias actuales a otras licencias (llamadas libres, pero licencias al fin), sino transitar de un modelo de licenciamiento a una sociedad sin licencias.

    A mi modesto entender, no hacemos mucho en la asimilación de un modelo sobre el “conocimiento libre” cuando insistimos en hablar, de que deben operar permisos sobre el manejo de los documentos (por ejemplo), incluso los licenciados bajo cualquier esquema de licencias libres. Adicionalmente, el esquema de licenciamiento libre resulta muy limitado para dar cuenta de todos los productos culturales de una sociedad.

Creo que convocar el conocimiento desde la vestimenta de unas libertades acopladas al proceso de desarrollo y producción de software, o bajo el amparo de las licencias libres es, cuando menos, una acción conducente a un reduccionismo innecesario, puesto que de todos es sabido que el conocimiento y su generación siguen caminos escarpados, acumulativos, imprecisos en ocasiones, tortuosos en otras, pero en ningún caso son procesos que ocurren de modo lineal como es propuesto -o esbozado- por las cuatro libertades en la producción de software libre, o con una necesidad de ser licenciado como establecen las licencias “libres”. Amén de que no todo conocimiento es susceptible de ser enmarcado en ese orden de libertades del software, ni es factible de ser licenciado como ya se vio antes.

Hay, también, una tercera línea de abordaje para el “conocimiento libre” que se ve en algunas plazas y tiene que ver con el argumento de la vulnerabilidad que nos genera la incautación del conocimiento tras licencias y restricciones de uso, acceso y distribución. Ese argumento en estos momentos resulta, aunque necesario, insuficiente para dar cuenta de otros problemas que sin ser emergentes, resultan ser, a mi modesto entender, de atención fundamental por ser precisamente radicales, referidos a la matriz sobre la que opera el escaso accionar político de los ciudadanos, y su aún excesivo caracter pasivo en cuanto a la movilización y activismo sociales.

El ejemplo más común de estas vulnerabilidades arguidas en defensa del “conocimiento libre” es el de la industria farmacéutica: una enfermedad endémica (o incluso pandémica) que sólo puede ser curada con la utilización de vacunas y tratamientos que están patentados y cuya producción masiva sólo puede ser realizada bajo estricto cumplimiento de las condiciones establecidas por quien detenta la propiedad de la patente.

Pensando el tema de la vulnerabilidad como argumento, creo una de sus limitaciones viene dada por el hecho de que ocurre en espacios sociales constituidos y con sentido de comunidad, de pertenencia, con conciencia y arraigo, y que no estoy muy segura de que ocurra por igual en todas las sociedades y tal vez ni siquiera llegue a ocurrir en espacios de comunidades reducidas. En otras palabras, creo que la vulnerabilidad es una condición inherente a los contextos constituidos no a los emergentes… aunque la emergencia encierre, en si misma, una condición de riesgo para el mismo proceso de emergencia, creo que la vulnerabilidad atenta contra un orden emergente o emergido, constituyente o constituido.. Y aquí resuena una y otra vez la pregunta de ¿puede considerarse una sociedad emergente, constituyente (en emergencia, vamos) cuando no se observa en dicho proceso la configuración de un proyecto común?. Quizás me desvíe esta reflexión del tema, pero creo que las sociedades y comunidades, además de tener sentido de pertenencia y arraigo entre sus miembros, deben contar con las capacidades y vocaciones en éstos, para hacer posible el proyecto definido … esta condición: las capacidades y vocaciones de hacer comunidad y sociedad, son cada vez más extrañas en nuestros entornos… creo que resolver esto pasa por un proceso de formación urgente y prioritario por encima de la resolución de la “liberación” del conocimiento basada en el establecimiento de permisos (licencias “libres”).

Los errores antes mencionados creo que nos conducen, lamentable e irremediablemente a una visión reducida y reduccionista sobre el “conocimiento libre” que se sustenta en tres razonamientos:

  1. El conocimiento es libre cuando puede conocerse, estudiarse, modificarse y difundirse;
  2. El conocimiento libre requiere de una licencia especial, y
  3. Cuando el conocimiento no es libre afecta la estabilidad de la sociedad (sin entrar a valorar si esta condición ocurre o no) y nos pone en riesgo.

Creo que, como he dicho en otro lugar, la tarea es hacia la emancipación del conocimiento y no hacia algo como el “conocimiento libre”. Quizás más de fondo sea hacia el conocimiento como emancipador y emancipante (si tal cosa existiera), del quehacer humano. Genuinamente, hemos dicho en este mismo blog, el conocimiento es “libre”. Sin embargo, el conocimiento no es, en sí mismo emancipado, pues sabemos que los procesos a través de los cuales el ser humano se acerca una y otra vez a sujetos y objetos de conocimiento está mediado por condiciones que lo incautan y que no han sido alteradas para tener un efecto distinto a éste. Es por ello que acometer la tarea de la emancipación del conocimiento no es compatible con una óptica exclusivamente legal-normativa, la cual resulta insuficiente e insostenible si antes no se acomete para ello la formación ciudadana que hemos esbozado someramente antes.

Esta labor, la de la formación para la ruptura con la dependencia o subordinación es algo que trasciende las leyes y las licencias, aunque eventualmente requerirá -en situación de tránsito- la presencia de leyes y licencias; y que sin duda nos impone una reflexión sobre la condición que tiene una sociedad fundada en relaciones de dependencia y subordinación de distinta naturaleza con respecto a entes, condiciones y hechos que, en muchos casos, son desconocidos, ignorados y no reconocidos por la mayor parte de los ciudadanos, y cuyas consecuencias son imperceptibles, pese a su gravedad.

De modo que la visión de la búsqueda del “conocimiento libre” -en la que también he caído personalmente antes, aunque comienzo a reivindicarme desde hace algún tiempo- no resuelve el problema porque, incluso, no posibilita que se revelen sus preguntas y se erija el ciudadano como ente formado -o en ese proceso- frente a la trinchera activista de quien no sólo señala pajas y varas, sino también es capaz de ajustarlas.

Y en este camino,¿dónde quedan las instituciones políticas y los entes públicos?.. lamentablemente quedan, a mi juicio, irreconocibles, no reconocidas.. desdibujadas o inexistentes. Los ciudadanos no parecen reconocer en esta labor a instituciones como las universidades pues su discurso, en general, sigue alejándose de cuanto ocurre y restringiéndose a un entorno y lenguaje sólo comprensible por grupos reducidos de entendidos. Además, tampoco parecen reconocer a entes públicos gubernamentales, pues aunque estos están avocados en los últimos tiempos en mostrarse en romance -a veces inestable- con ideas como el software libre, siguen siendo muy limitados los avances en el acceso a la información que debe ser pública.

Hacer del conocimiento un hecho emancipado y emancipador, finalmente, dadas nuestras condiciones de subordinación y dependencia, comienza siendo un proceso para no terminar … y para formar.


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De la emancipación del conocimiento

July 24th, 2009

Hace dos años atrás, en el marco del V Foro Mundial de Conocimiento Libre, tuve la oportunidad de presentar una ponencia sobre lo que pensé era el inicio de una línea de trabajo sobre el “conocimiento libre”. Recientemente, he venido pensando en lo incipiente que quedó esa semilla (pese a tener acogida y réplica en varios espacios de divulgación de software libre como la revista Esentia Libre). Incipiente si, aunque he visto insospechadas réplicas en lugares como éste, las cuales celebro aun sintiendo que andan un poco extraviadas.

Y hete aquí que, finalmente entraré en materia.

De algún modo he venido insistiendo desde algún tiempo ya en que se cometen dos errores -muy graves desde mi punto de vista- al hablar de “conocimiento libre”.

  1. El primero de ellos tiene que ver con el uso de las cuatro libertades del software libre no sólo para describir el conocimiento (intangible) si no sobre todo aquello que, bien como individuos bien como grupo, pensemos debe ser “liberado”.

    El argumento central es: “el conocimiento es libre porque se puede conocer, estudiar, modificar y difundir, al igual que el software libre”.

    Desde mi punto de vista el uso de las cuatro libertades del software (las cuales deberán revisarse más temprano que tarde), en un contexto analítico sobre productos sociales como el conocimiento, le confiere a este último la cualidad de técnico, lo cual excluye del análisis al conocimiento no técnico, quizás peor, asume de modo ingenuo que todo conocimiento es técnico de modo intrínseco, lo cual no es cierto.

    Por otro lado, al referirse -casi de modo exclusivo- al proceso de producción de software (desde el diseño hasta su distribución tal cual una cadena productiva “moderna”), las cuatro libertades pueden servir de sostén para un modelo económico y social que, desde una visión que busca el “conocimiento libre”, no resulta admisible: un modelo que no atiende a procesos de formación y generación de capacidades, al tiempo que desatiende el modo en que dicho proceso -tipo cadena productiva- ocurre. En otras palabras, el software será libre no sólo cuando cumpla las cuatro libertades sino cuando, además, tenga en su sustrato un modelo de trabajo que le permita ser sustentable en el tiempo, el cual no puede ser otro que el trabajo colaborativo, pero eso es otro tema y, además, es importante recordar que el que el software sea genuinamente libre, no garantiza que el conocimiento que lo sustenta sea “libre”.

  2. El segundo error que observo, es el hecho de asociar “libertad” del conocimiento con licenciamiento. El argumento aquí parece ser: “un documento digital o impreso puede ser distribuido con ciertos permisos (sobre su copia, distribución, modificación, reconocimiento de autoría, con/sin fines comerciales…) en virtud de estar amparado bajo una licencia libre”.

    En los discursos que van y vienen, en las reuniones de trabajo, encuentros y foros, cada vez escucho más que la “libertad” debe operar sobre un producto cultural (digital o impreso) y se otorga formalmente hablando, en atención a su rúbrica bajo un cierto tipo o conjunto de permisos (licenciamiento). Allí ancha es castilla en términos de colores y sabores de licencias: GNU, GFDL, GPL, CC …. lo cual, lejos de ser una ventaja, es un problema.

    El error, a mi juicio, comienza por asumir que el licenciamiento “libre” sobre algo que, finalmente, es propietario de ese licenciamiento (un documento, una partitura, un libro, p.e.), es un punto de llegada cuando, en el fondo, no debiera ser en este momento sino una mera estación de tránsito. El objeto no es transitar desde las licencias actuales a otras licencias (llamadas libres, pero licencias al fin), sino transitar de un modelo de licenciamiento a una sociedad sin licencias.

    A mi modesto entender, no hacemos mucho en la asimilación de un modelo sobre el “conocimiento libre” cuando insistimos en hablar, de que deben operar permisos sobre el manejo de los documentos (por ejemplo), incluso los licenciados bajo cualquier esquema de licencias libres. Adicionalmente, el esquema de licenciamiento libre resulta muy limitado para dar cuenta de todos los productos culturales de una sociedad.

Creo que convocar el conocimiento desde la vestimenta de unas libertades acopladas al proceso de desarrollo y producción de software, o bajo el amparo de las licencias libres es, cuando menos, una acción conducente a un reduccionismo innecesario, puesto que de todos es sabido que el conocimiento y su generación siguen caminos escarpados, acumulativos, imprecisos en ocasiones, tortuosos en otras, pero en ningún caso son procesos que ocurren de modo lineal como es propuesto -o esbozado- por las cuatro libertades en la producción de software libre, o con una necesidad de ser licenciado como establecen las licencias “libres”. Amén de que no todo conocimiento es susceptible de ser enmarcado en ese orden de libertades del software, ni es factible de ser licenciado como ya se vio antes.

Hay, también, una tercera línea de abordaje para el “conocimiento libre” que se ve en algunas plazas y tiene que ver con el argumento de la vulnerabilidad que nos genera la incautación del conocimiento tras licencias y restricciones de uso, acceso y distribución. Ese argumento en estos momentos resulta, aunque necesario, insuficiente para dar cuenta de otros problemas que sin ser emergentes, resultan ser, a mi modesto entender, de atención fundamental por ser precisamente radicales, referidos a la matriz sobre la que opera el escaso accionar político de los ciudadanos, y su aún excesivo caracter pasivo en cuanto a la movilización y activismo sociales.

El ejemplo más común de estas vulnerabilidades arguidas en defensa del “conocimiento libre” es el de la industria farmacéutica: una enfermedad endémica (o incluso pandémica) que sólo puede ser curada con la utilización de vacunas y tratamientos que están patentados y cuya producción masiva sólo puede ser realizada bajo estricto cumplimiento de las condiciones establecidas por quien detenta la propiedad de la patente.

Pensando el tema de la vulnerabilidad como argumento, creo una de sus limitaciones viene dada por el hecho de que ocurre en espacios sociales constituidos y con sentido de comunidad, de pertenencia, con conciencia y arraigo, y que no estoy muy segura de que ocurra por igual en todas las sociedades y tal vez ni siquiera llegue a ocurrir en espacios de comunidades reducidas. En otras palabras, creo que la vulnerabilidad es una condición inherente a los contextos constituidos no a los emergentes… aunque la emergencia encierre, en si misma, una condición de riesgo para el mismo proceso de emergencia, creo que la vulnerabilidad atenta contra un orden emergente o emergido, constituyente o constituido.. Y aquí resuena una y otra vez la pregunta de ¿puede considerarse una sociedad emergente, constituyente (en emergencia, vamos) cuando no se observa en dicho proceso la configuración de un proyecto común?. Quizás me desvíe esta reflexión del tema, pero creo que las sociedades y comunidades, además de tener sentido de pertenencia y arraigo entre sus miembros, deben contar con las capacidades y vocaciones en éstos, para hacer posible el proyecto definido … esta condición: las capacidades y vocaciones de hacer comunidad y sociedad, son cada vez más extrañas en nuestros entornos… creo que resolver esto pasa por un proceso de formación urgente y prioritario por encima de la resolución de la “liberación” del conocimiento basada en el establecimiento de permisos (licencias “libres”).

Los errores antes mencionados creo que nos conducen, lamentable e irremediablemente a una visión reducida y reduccionista sobre el “conocimiento libre” que se sustenta en tres razonamientos:

  1. El conocimiento es libre cuando puede conocerse, estudiarse, modificarse y difundirse;
  2. El conocimiento libre requiere de una licencia especial, y
  3. Cuando el conocimiento no es libre afecta la estabilidad de la sociedad (sin entrar a valorar si esta condición ocurre o no) y nos pone en riesgo.

Creo que, como he dicho en otro lugar, la tarea es hacia la emancipación del conocimiento y no hacia algo como el “conocimiento libre”. Quizás más de fondo sea hacia el conocimiento como emancipador y emancipante (si tal cosa existiera), del quehacer humano. Genuinamente, hemos dicho en este mismo blog, el conocimiento es “libre”. Sin embargo, el conocimiento no es, en sí mismo emancipado, pues sabemos que los procesos a través de los cuales el ser humano se acerca una y otra vez a sujetos y objetos de conocimiento está mediado por condiciones que lo incautan y que no han sido alteradas para tener un efecto distinto a éste. Es por ello que acometer la tarea de la emancipación del conocimiento no es compatible con una óptica exclusivamente legal-normativa, la cual resulta insuficiente e insostenible si antes no se acomete para ello la formación ciudadana que hemos esbozado someramente antes.

Esta labor, la de la formación para la ruptura con la dependencia o subordinación es algo que trasciende las leyes y las licencias, aunque eventualmente requerirá -en situación de tránsito- la presencia de leyes y licencias; y que sin duda nos impone una reflexión sobre la condición que tiene una sociedad fundada en relaciones de dependencia y subordinación de distinta naturaleza con respecto a entes, condiciones y hechos que, en muchos casos, son desconocidos, ignorados y no reconocidos por la mayor parte de los ciudadanos, y cuyas consecuencias son imperceptibles, pese a su gravedad.

De modo que la visión de la búsqueda del “conocimiento libre” -en la que también he caído personalmente antes, aunque comienzo a reivindicarme desde hace algún tiempo- no resuelve el problema porque, incluso, no posibilita que se revelen sus preguntas y se erija el ciudadano como ente formado -o en ese proceso- frente a la trinchera activista de quien no sólo señala pajas y varas, sino también es capaz de ajustarlas.

Y en este camino,¿dónde quedan las instituciones políticas y los entes públicos?.. lamentablemente quedan, a mi juicio, irreconocibles, no reconocidas.. desdibujadas o inexistentes. Los ciudadanos no parecen reconocer en esta labor a instituciones como las universidades pues su discurso, en general, sigue alejándose de cuanto ocurre y restringiéndose a un entorno y lenguaje sólo comprensible por grupos reducidos de entendidos. Además, tampoco parecen reconocer a entes públicos gubernamentales, pues aunque estos están avocados en los últimos tiempos en mostrarse en romance -a veces inestable- con ideas como el software libre, siguen siendo muy limitados los avances en el acceso a la información que debe ser pública.

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Y entonces … quien es el enemigo?

May 16th, 2009

El hombre es el enemigo de los libros y no Internet (Umberto Eco)

Tomado de Rebelion

EFE
El escritor italiano Umberto Eco, uno de los intelectuales europeos de mayor prestigio, afirma que el principal enemigo de los libros no es Internet, sino el ser humano, que los censura y confina a bibliotecas inaccesibles.Los enemigos de los libros son “principalmente los hombres, que los queman, los censuran, los encierran en bibliotecas inaccesibles y condenan a muerte a quienes los han escrito. Y no, como se cree, Internet u otras diabluras”, afirma el literato en una entrevista que publica hoy el diario turinés “La Stampa”.”Internet enseña a los jóvenes a leer, y sirve para vender un montón de libros”, añade.

Eco (Alessandria, 1932), Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2000, apuesta por una estrecha colaboración de las nuevas tecnologías con la literatura y defiende la existencia del libro electrónico, conocido como “e-book”, como forma de soporte de textos.

“Si a su manera el (libro electrónico) resulta legible, se puede hojear fácilmente, es manejable, capaz de ser leído aunque no se tenga la batería totalmente cargada y, sobre todo, si ésta es duradera, se podrá hablar” del “e-book” como una alternativa, comenta Eco.

“Aún (no he usado ninguno) -continúa-, pero si, por cualquier trabajo, tuviera que transportar diez mil páginas de documentos, lo usaría con mucha satisfacción. Para leer una novela no lo sé. Para mí es importante mojarme el dedo para girar la página”.

El escritor italiano asegura que el libro electrónico puede atraer nuevos lectores, de hecho, comenta que ha sabido de un “hacker” informático que comenzó a leer el “Quijote” de Miguel de Cervantes gracias a este soporte digital.

Según Eco, Internet es la “madre de todas las bibliotecas”, aunque ofrece dos principales diferencias con respecto a los tradicionales lugares de conservación de libros.

“Primero, los libros de una biblioteca muestran, a través del nombre del editor, su grado de credibilidad, y los sitios de Internet sin embargo no”, explica el escritor.

“Segundo -añade-, Internet ofrece también colecciones completas de grandes obras, pero sólo en traducciones libres de derechos (de autor) y no en la más reciente edición crítica. Por eso no va bien para muchas investigaciones de tipo filológico”.

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“Internet enseña a los jóvenes a leer, y sirve para vender un montón de libros”, añade.

Eco (Alessandria, 1932), Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2000, apuesta por una estrecha colaboración de las nuevas tecnologías con la literatura y defiende la existencia del libro electrónico, conocido como “e-book”, como forma de soporte de textos.

“Si a su manera el (libro electrónico) resulta legible, se puede hojear fácilmente, es manejable, capaz de ser leído aunque no se tenga la batería totalmente cargada y, sobre todo, si ésta es duradera, se podrá hablar” del “e-book” como una alternativa, comenta Eco.

“Aún (no he usado ninguno) -continúa-, pero si, por cualquier trabajo, tuviera que transportar diez mil páginas de documentos, lo usaría con mucha satisfacción. Para leer una novela no lo sé. Para mí es importante mojarme el dedo para girar la página”.

El escritor italiano asegura que el libro electrónico puede atraer nuevos lectores, de hecho, comenta que ha sabido de un “hacker” informático que comenzó a leer el “Quijote” de Miguel de Cervantes gracias a este soporte digital.

Según Eco, Internet es la “madre de todas las bibliotecas”, aunque ofrece dos principales diferencias con respecto a los tradicionales lugares de conservación de libros.

“Primero, los libros de una biblioteca muestran, a través del nombre del editor, su grado de credibilidad, y los sitios de Internet sin embargo no”, explica el escritor.

“Segundo -añade-, Internet ofrece también colecciones completas de grandes obras, pero sólo en traducciones libres de derechos (de autor) y no en la más reciente edición crítica. Por eso no va bien para muchas investigaciones de tipo filológico”.

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VI Foro de Conocimiento Libre: Construyendo en Comunidad

April 17th, 2009

El VI Foro Mundial de Conocimiento Libre se realizará en la ciudad de Mérida, Estado Mérida desde el 4 al 8 de Mayo de 2009. El Centro Cultural Tulio Febres es el recinto que acogerá este evento.

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El VI Foro Mundial de Conocimiento Libre es un evento internacional, multitemático, abierto e incluyente organizado en conjunto con comunidades de investigadores, profesionales y usuarios, la empresa privada y el Gobierno Bolivariano.
Ejes Temáticos

Este año, el Foro Mundial de Conocimiento Libre abarcará temas englobados en varias áreas de interés, expuestas a continuación. Es importante resaltar que en esta edición se busca dar énfasis a la construcción de comunidades locales para la construcción de conocimiento libre.

1. Arte y Expresiones Culturales (experiencias o propuestas de expresiones artísticas diversas que muestren búsqueda de conocimiento y apertura en su divulgación, con el uso de tecnicas y tecnologías libres)
2. Desarrollos de software, hardware y conocimiento libre (aplicaciones informáticas y técnicas en software, hardware libre y conocimiento libre en general)
3. Educación (aplicaciones informáticas o propuestas de éstas (técnicas o socio-técnicas) en el área de educación)
4. Servicios (IP, telecomunicaciones, software, experiencias o proyectos en este sentido)
5. Redes Sociales y Activistas. (experiencias o propuestas en organización de comunidades sociales, educación ciudadana o ciberciudadanía, propuestas o experiencias sociotécnicas, o técnicas en estas áreas utilizando herramientas libres o sobre principios de conocimiento libre)
6. Migración a Software Libre (con atención especial al tema de la accesibilidad e instituciones públicas)

Pronto se habilitará el registro en los talleres, pues el espacio es limitado, sin embargo puedes mirar la oferta de talleres en el marco del foro desde aquí.

A partir del día 5 de mayo por la tarde se da inicio al programa de ponencias y conversatorios. Puedes ver la programación desde este enlace.

Además, preparamos una estupenda selección de expresiones musicales locales y nacionales para la noche de la inauguración del evento y las noches siguientes. No dejes de visitar esta página que estaremos actualizando la información en breve.

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Programa de Saber Endogeno sobre Conocimiento LIbre.

April 2nd, 2009