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Posts Tagged ‘Divulgación’

Un proyecto de Hardware Libre para Escanear Libros

December 14th, 2009

Habrá quienes lean este post y piensen que es demasiada tramoya para escanear un libro, sin embargo, creo que este proyecto está muy bien argumentado y documentado.

Si alguno está interesado en el manual de construcción, puede descargarlo desde aquí.

Este proyecto, definitivamente, puede ser, además de todo, una forma más para reducir la destrucción del medio ambiente.


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Un proyecto de Hardware Libre para Escanear Libros

December 14th, 2009

Habrá quienes lean este post y piensen que es demasiada tramoya para escanear un libro, sin embargo, creo que este proyecto está muy bien argumentado y documentado.

Si alguno está interesado en el manual de construcción, puede descargarlo desde aquí.

Este proyecto, definitivamente, puede ser, además de todo, una forma más para reducir la destrucción del medio ambiente.


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De las Descargas de Internet o de cómo funcionan los préstamos digitales

December 7th, 2009
JUAN MANUEL DE PRADA (Tomado de ABC.es)
Lunes , 07-12-09
DURANTE miles de años, el mero concepto de «propiedad intelectual» resultó inconcebible. Al juglar que recorría los pueblos recitando romances no se le hubiera ocurrido impedir que su auditorio los memorizase y propagase por doquier, por la sencilla razón de que tales romances no le pertenecían: eran una «propiedad colectiva», brotada de los manantiales ancestrales del genio popular, sobre la que el juglar actuaba a modo de «médium» o catalizador. Con este concepto de arte nacido «desde abajo» quiso acabar la modernidad, instaurando «desde arriba» un arte que fuera instrumento de dominio sobre el pueblo, que ya nunca más sería pueblo, sino «masa analfabeta» (o, dicho más finamente, «ciudadanía»), puesto que le había sido expoliada la titularidad del acto poético. Y al pueblo al que le habían sido expoliadas las letras de los romances trataron de adormecerle la conciencia del expolio alimentándolo con «productos culturales», manufacturados por castas de «intelectuales» al servicio del dominio. Pero este arte impuesto «desde arriba» -arte que expolia la titularidad del acto poético a su legítimo propietario- tenía que mantener una apariencia «democrática». Y así, a la vez que inventa el concepto de «propiedad intelectual», que es el eufemismo con el que disfraza un expolio, urde diversos lenitivos que hagan menos oneroso tal expolio.
Uno de esos lenitivos son las bibliotecas, en donde cualquier «ciudadano» puede saciar sus anhelos lectores tomando prestados libros que lee sin abonar cantidad alguna en concepto de «derechos de autor». La existencia de bibliotecas constituye una incongruencia flagrante con la llamada «propiedad intelectual»; y todos los intentos de someter el préstamo de libros a un canon o tasa se han tropezado con la resistencia popular, en donde se demuestra que el intento de conversión del pueblo en masa o ciudadanía no se ha completado del todo. También se demuestra que los escritores, dentro del escalafón de castas de intelectuales al servicio del dominio, ocupan la posición más endeble y fácil de conformar; pues el escritor al servicio del dominio, con tal de que lo paseen por el circuito de los institutos Cervantes y le maten el hambre con alguna mamandurria -conferencias, premios oficiales, etcétera- que glorifique su vanidad, puede renunciar a su «propiedad intelectual».
Más difíciles de contentar resultan músicos y cineastas, que forman la aristocracia en el escalafón de castas de intelectuales al servicio del dominio; y, para contentarlos, el dominio se saca del magín una ley de «economía sostenible» (urdida para sostener a quienes a su vez sostienen el dominio) que persigue las llamadas «descargas de internet», a las que por todo el morro se califica de «piratas» o «ilegales». ¿Y en qué consisten tales descargas, que el domino pinta con las trazas del más execrable de los delitos? Pues tales descargas consisten en un sistema de préstamos que los internautas entablan entre sí, un intercambio desinteresado sin más finalidad que facilitar el acceso y compartir el disfrute de canciones y películas; esto es, una labor tan benemérita como la que desempeñan las bibliotecas. Pero, misteriosamente, la labor que desempeñan las bibliotecas, supervisada por el dominio, se engloba en la difusa categoría de «democratización de la cultura»; en cambio, la labor que desempeñan los internautas es calificada de «crimen», tan pavoroso que justifica que nuestras navegaciones por internet sean «supervisadas» y nuestras conexiones interrumpidas, si el dominio descubre que estamos compartiendo con otro internauta una canción o una película. Trato semejante no reciben ni siquiera los pederastas que trafican al cobijo de internet; debe de ser porque no infringen ese expolio denominado «propiedad intelectual».
www.juanmanueldeprada.com

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Por una internet emancipada

December 3rd, 2009

ACTUALIZACION: revisando en twitter, veo una noticia de @radiocable (Fernando Berlín) que informa: “#manifiesto Acabo de recibir llamada de Moncloa:”Se va a cambiar.No se va a hacer nada sin mandato judicial.Ha sido orden directa de Zapatero”
Más adelante @mmeida afirma: “#manifiesto: con todas las cautelas posibles… internautas 5 -SGAE 1 ;) http://bit.ly/5Bwicp (5 minutes ago from TweetDeck)”
Según ambos apuntes las medidas de las llamadas acciones “antipiratería” no serían ejercidas de modo discrecional sino por intermedio de una orden judicial. No soy tan optimista como @mmeida, no creo que se haya ganado mucho si el discurso es el mismo .. como también afirma, hoy hemos evitado que cuele este scrowll ball, pero hay que estar alertas

Seguramente muchos de ustedes sabrán del reciente interés en los derechos de autor, del que ha sido reflejo buena parte de los blogs de habla hispana que versan sobre temas de propiedad intelectual, conocimiento libre y software libre; a raíz de la introducción de mecanismos legales tanto en Argentina como en España que afectan, directamente la libertad de los individuos en Internet.

Como no podía ser de otro modo, quiero sumarme desde este blog a la difusión de iniciativas ciudadanas en contra de estas legislaciones, y por ello las reporduzco a continuación al tiempo que les pido que hagan la difusión correspondiente.

Ya en el 2002, se hizo un Manifiesto por el ejercicio de una ciberciudadanía activa, responsable y comprometida. Este año, desde el Observatorio para la Cibersociedad, se han enfilado nuevamente los motores para atender la actual crisis ante la posibilidad de recorte de nuestros derechos en internet difundiendo este Manifiesto por los Derechos Fundamentales en Internet:

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloguers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:

  • 1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

    2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

    3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

    4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

    5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

    6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

    7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

    8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

    9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

    10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

  • Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Si quieres sumarte a él, difúndelo por Internet

    También, desde el FCFOrum Barcelona 2009, se ha difundido esta carta, por la innovación, la creatividad y el acceso al conocimiento.

    Y desde Argentina, se han hecho eco ante la posibilidad de que los “derechos de autor” lleguen a extenderse hasta la música. Aquí puedes ver el debate.

    Colaborar con estos empeños es muy sencillo. Con sólo difundir entre tus contactos e identidades digitales esta información, estarás contribuyendo a la sensibilización hacia el tema.

    No hagas silencio … construye el ruido.!


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    Participando del encuentro digital El Clic. Ya te apuntaste?

    September 15th, 2009

    Desde que inicié mi participación en los Congresos del Observatorio para la Cibersociedad, me atrajo este modo tan particularmente útil de ofrecer espacios asincrónicos de debate, caracterizados por su apertura de temas y amplitud de participación a lo largo del mundo.

    El CLic. Encuentro sobre licenciamiento y conocimiento libre

    El CLic. Encuentro sobre licenciamiento y conocimiento libre

    Esta semana ha arrancado el encuentro El CLic que es una de las iniciativas pioneras en este estilo que hemos podido ver desde nuestro país. Lo está organizando -fundamentalmente CENDITEL- y aunque a ratos me provoca alar sus orejas a los panas que están allí a quienes creo que pudimos haber apoyado en la organización por nuestra experiencia previa reciente, en el fondo estoy muy animada con el encuentro.

    La idea central es debatir sobre licenciamiento y conocimiento libre, y allí estaré presentando una ponencia sobre el tránsito posible hacia el conocimiento emancipado, para ser debatida a lo largo del encuentro. Los lectores y las lectoras de este blog quizás no consigan allí mucho nuevo, pero creo que será una buena oportunidad para mostrar a otros el convencimiento personal de que el licenciamiento libre debe asumirse como un tránsito a la espera de que nuestras sociedades asuman que no es natural licenciar -de ningún modo- al conocimiento y que ni el conocimiento ni los saberes pueden ser objeto de trucos tecno-jurídicos para darles el espacio que necesitamos ocupen como pilares de nuestro quehacer.

    Para aquellos y aquellas que no están aún familiarizados con la mecánica de los encuentros virtuales, les adelanto que dura dos semanas, que en las conferencias se trabaja en espacios virtuales dedicados y con herramientas que facilitan debate y charla con voz, imagen y texto, y que deben estar atentos a:

    1. Información diaria de las conferencias por la lista de distribución a la que pueden suscribirse desde la página del RADECON desde CENDITEL.
    2. Discuciones acerca de proyectos de cenditel y ponencias desde la página de El CLic
    3. Videconferencias cuyos horarios y espacios virtuales de atención están también actualizados diariamente desde el blog de El Clic.

    Finalmente, no puedo dejar de recomendarles seguir a El Clic desde Identi.ca, ni de animarles a que visiten la muestra de creadores libres que está disponible desde su blog.


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    September 15th, 2009

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    Esta semana ha arrancado el encuentro El CLic que es una de las iniciativas pioneras de este estilo que hemos podido ver desde nuestro país. Lo está organizando -fundamentalmente CENDITEL- y aunque a ratos me provoca alar sus orejas a los panas que están allí a quienes creo que pudimos haber apoyado en la organización por nuestra experiencia previa reciente, en el fondo estoy muy animada con el encuentro.

    La idea central es debatir sobre licenciamiento y conocimiento libre, y allí estaré presentando una ponencia sobre el tránsito posible hacia el conocimiento emancipado, para ser debatida a lo largo del encuentro. Los lectores y las lectoras de este blog quizás no consigan allí mucho nuevo, pero creo que será una buena oportunidad para mostrar a otros el convencimiento personal de que el licenciamiento libre debe asumirse como un tránsito a la espera de que nuestras sociedades asuman que no es natural licenciar -de ningún modo- al conocimiento y que ni el conocimiento ni los saberes pueden ser objeto de trucos tecno-jurídicos para darles el espacio que necesitamos ocupen como pilares de nuestro quehacer.

    Para aquellos y aquellas que no están aún familiarizados con la mecánica de los encuentros virtuales, les adelanto que dura dos semanas, que en las conferencias se trabaja en espacios virtuales dedicados y con herramientas que facilitan debate y charla con voz, imagen y texto, y que deben estar atentos a:

    1. Información diaria de las conferencias por la lista de distribución a la que pueden suscribirse desde la página del RADECON desde CENDITEL.
    2. Discuciones acerca de proyectos de cenditel y ponencias desde la página de El CLic
    3. Videconferencias cuyos horarios y espacios virtuales de atención están también actualizados diariamente desde el blog de El Clic.

    Finalmente, no puedo dejar de recomendarles seguir a El Clic desde Identi.ca, ni de animarles a que visiten la muestra de creadores libres disponible desde el blog.


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    De la emancipación del conocimiento

    July 24th, 2009

    Hace dos años atrás, en el marco del V Foro Mundial de Conocimiento Libre, tuve la oportunidad de presentar una ponencia sobre lo que pensé era el inicio de una línea de trabajo sobre el “conocimiento libre”. Recientemente, he venido pensando en lo incipiente que quedó esa semilla (pese a tener acogida y réplica en varios espacios de divulgación de software libre como la revista Esentia Libre). Incipiente si, aunque he visto insospechadas réplicas en lugares como éste, las cuales celebro aun sintiendo que andan un poco extraviadas.

    Y hete aquí que, finalmente entraré en materia.

    De algún modo he venido insistiendo desde algún tiempo ya en que se cometen dos errores -muy graves desde mi punto de vista- al hablar de “conocimiento libre”.

    1. El primero de ellos tiene que ver con el uso de las cuatro libertades del software libre no sólo para describir el conocimiento (intangible) si no sobre todo aquello que, bien como individuos bien como grupo, pensemos debe ser “liberado”.

      El argumento central es: “el conocimiento es libre porque se puede conocer, estudiar, modificar y difundir, al igual que el software libre”.

      Desde mi punto de vista el uso de las cuatro libertades del software (las cuales deberán revisarse más temprano que tarde), en un contexto analítico sobre productos sociales como el conocimiento, le confiere a este último la cualidad de técnico, lo cual excluye del análisis al conocimiento no técnico, quizás peor, asume de modo ingenuo que todo conocimiento es técnico de modo intrínseco, lo cual no es cierto.

      Por otro lado, al referirse -casi de modo exclusivo- al proceso de producción de software (desde el diseño hasta su distribución tal cual una cadena productiva “moderna”), las cuatro libertades pueden servir de sostén para un modelo económico y social que, desde una visión que busca el “conocimiento libre”, no resulta admisible: un modelo que no atiende a procesos de formación y generación de capacidades, al tiempo que desatiende el modo en que dicho proceso -tipo cadena productiva- ocurre. En otras palabras, el software será libre no sólo cuando cumpla las cuatro libertades sino cuando, además, tenga en su sustrato un modelo de trabajo que le permita ser sustentable en el tiempo, el cual no puede ser otro que el trabajo colaborativo, pero eso es otro tema y, además, es importante recordar que el que el software sea genuinamente libre, no garantiza que el conocimiento que lo sustenta sea “libre”.

    2. El segundo error que observo, es el hecho de asociar “libertad” del conocimiento con licenciamiento. El argumento aquí parece ser: “un documento digital o impreso puede ser distribuido con ciertos permisos (sobre su copia, distribución, modificación, reconocimiento de autoría, con/sin fines comerciales…) en virtud de estar amparado bajo una licencia libre”.

      En los discursos que van y vienen, en las reuniones de trabajo, encuentros y foros, cada vez escucho más que la “libertad” debe operar sobre un producto cultural (digital o impreso) y se otorga formalmente hablando, en atención a su rúbrica bajo un cierto tipo o conjunto de permisos (licenciamiento). Allí ancha es castilla en términos de colores y sabores de licencias: GNU, GFDL, GPL, CC …. lo cual, lejos de ser una ventaja, es un problema.

      El error, a mi juicio, comienza por asumir que el licenciamiento “libre” sobre algo que, finalmente, es propietario de ese licenciamiento (un documento, una partitura, un libro, p.e.), es un punto de llegada cuando, en el fondo, no debiera ser en este momento sino una mera estación de tránsito. El objeto no es transitar desde las licencias actuales a otras licencias (llamadas libres, pero licencias al fin), sino transitar de un modelo de licenciamiento a una sociedad sin licencias.

      A mi modesto entender, no hacemos mucho en la asimilación de un modelo sobre el “conocimiento libre” cuando insistimos en hablar, de que deben operar permisos sobre el manejo de los documentos (por ejemplo), incluso los licenciados bajo cualquier esquema de licencias libres. Adicionalmente, el esquema de licenciamiento libre resulta muy limitado para dar cuenta de todos los productos culturales de una sociedad.

    Creo que convocar el conocimiento desde la vestimenta de unas libertades acopladas al proceso de desarrollo y producción de software, o bajo el amparo de las licencias libres es, cuando menos, una acción conducente a un reduccionismo innecesario, puesto que de todos es sabido que el conocimiento y su generación siguen caminos escarpados, acumulativos, imprecisos en ocasiones, tortuosos en otras, pero en ningún caso son procesos que ocurren de modo lineal como es propuesto -o esbozado- por las cuatro libertades en la producción de software libre, o con una necesidad de ser licenciado como establecen las licencias “libres”. Amén de que no todo conocimiento es susceptible de ser enmarcado en ese orden de libertades del software, ni es factible de ser licenciado como ya se vio antes.

    Hay, también, una tercera línea de abordaje para el “conocimiento libre” que se ve en algunas plazas y tiene que ver con el argumento de la vulnerabilidad que nos genera la incautación del conocimiento tras licencias y restricciones de uso, acceso y distribución. Ese argumento en estos momentos resulta, aunque necesario, insuficiente para dar cuenta de otros problemas que sin ser emergentes, resultan ser, a mi modesto entender, de atención fundamental por ser precisamente radicales, referidos a la matriz sobre la que opera el escaso accionar político de los ciudadanos, y su aún excesivo caracter pasivo en cuanto a la movilización y activismo sociales.

    El ejemplo más común de estas vulnerabilidades arguidas en defensa del “conocimiento libre” es el de la industria farmacéutica: una enfermedad endémica (o incluso pandémica) que sólo puede ser curada con la utilización de vacunas y tratamientos que están patentados y cuya producción masiva sólo puede ser realizada bajo estricto cumplimiento de las condiciones establecidas por quien detenta la propiedad de la patente.

    Pensando el tema de la vulnerabilidad como argumento, creo una de sus limitaciones viene dada por el hecho de que ocurre en espacios sociales constituidos y con sentido de comunidad, de pertenencia, con conciencia y arraigo, y que no estoy muy segura de que ocurra por igual en todas las sociedades y tal vez ni siquiera llegue a ocurrir en espacios de comunidades reducidas. En otras palabras, creo que la vulnerabilidad es una condición inherente a los contextos constituidos no a los emergentes… aunque la emergencia encierre, en si misma, una condición de riesgo para el mismo proceso de emergencia, creo que la vulnerabilidad atenta contra un orden emergente o emergido, constituyente o constituido.. Y aquí resuena una y otra vez la pregunta de ¿puede considerarse una sociedad emergente, constituyente (en emergencia, vamos) cuando no se observa en dicho proceso la configuración de un proyecto común?. Quizás me desvíe esta reflexión del tema, pero creo que las sociedades y comunidades, además de tener sentido de pertenencia y arraigo entre sus miembros, deben contar con las capacidades y vocaciones en éstos, para hacer posible el proyecto definido … esta condición: las capacidades y vocaciones de hacer comunidad y sociedad, son cada vez más extrañas en nuestros entornos… creo que resolver esto pasa por un proceso de formación urgente y prioritario por encima de la resolución de la “liberación” del conocimiento basada en el establecimiento de permisos (licencias “libres”).

    Los errores antes mencionados creo que nos conducen, lamentable e irremediablemente a una visión reducida y reduccionista sobre el “conocimiento libre” que se sustenta en tres razonamientos:

    1. El conocimiento es libre cuando puede conocerse, estudiarse, modificarse y difundirse;
    2. El conocimiento libre requiere de una licencia especial, y
    3. Cuando el conocimiento no es libre afecta la estabilidad de la sociedad (sin entrar a valorar si esta condición ocurre o no) y nos pone en riesgo.

    Creo que, como he dicho en otro lugar, la tarea es hacia la emancipación del conocimiento y no hacia algo como el “conocimiento libre”. Quizás más de fondo sea hacia el conocimiento como emancipador y emancipante (si tal cosa existiera), del quehacer humano. Genuinamente, hemos dicho en este mismo blog, el conocimiento es “libre”. Sin embargo, el conocimiento no es, en sí mismo emancipado, pues sabemos que los procesos a través de los cuales el ser humano se acerca una y otra vez a sujetos y objetos de conocimiento está mediado por condiciones que lo incautan y que no han sido alteradas para tener un efecto distinto a éste. Es por ello que acometer la tarea de la emancipación del conocimiento no es compatible con una óptica exclusivamente legal-normativa, la cual resulta insuficiente e insostenible si antes no se acomete para ello la formación ciudadana que hemos esbozado someramente antes.

    Esta labor, la de la formación para la ruptura con la dependencia o subordinación es algo que trasciende las leyes y las licencias, aunque eventualmente requerirá -en situación de tránsito- la presencia de leyes y licencias; y que sin duda nos impone una reflexión sobre la condición que tiene una sociedad fundada en relaciones de dependencia y subordinación de distinta naturaleza con respecto a entes, condiciones y hechos que, en muchos casos, son desconocidos, ignorados y no reconocidos por la mayor parte de los ciudadanos, y cuyas consecuencias son imperceptibles, pese a su gravedad.

    De modo que la visión de la búsqueda del “conocimiento libre” -en la que también he caído personalmente antes, aunque comienzo a reivindicarme desde hace algún tiempo- no resuelve el problema porque, incluso, no posibilita que se revelen sus preguntas y se erija el ciudadano como ente formado -o en ese proceso- frente a la trinchera activista de quien no sólo señala pajas y varas, sino también es capaz de ajustarlas.

    Y en este camino,¿dónde quedan las instituciones políticas y los entes públicos?.. lamentablemente quedan, a mi juicio, irreconocibles, no reconocidas.. desdibujadas o inexistentes. Los ciudadanos no parecen reconocer en esta labor a instituciones como las universidades pues su discurso, en general, sigue alejándose de cuanto ocurre y restringiéndose a un entorno y lenguaje sólo comprensible por grupos reducidos de entendidos. Además, tampoco parecen reconocer a entes públicos gubernamentales, pues aunque estos están avocados en los últimos tiempos en mostrarse en romance -a veces inestable- con ideas como el software libre, siguen siendo muy limitados los avances en el acceso a la información que debe ser pública.

    Hacer del conocimiento un hecho emancipado y emancipador, finalmente, dadas nuestras condiciones de subordinación y dependencia, comienza siendo un proceso para no terminar … y para formar.


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    July 24th, 2009

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    Y hete aquí que, finalmente entraré en materia.

    De algún modo he venido insistiendo desde algún tiempo ya en que se cometen dos errores -muy graves desde mi punto de vista- al hablar de “conocimiento libre”.

    1. El primero de ellos tiene que ver con el uso de las cuatro libertades del software libre no sólo para describir el conocimiento (intangible) si no sobre todo aquello que, bien como individuos bien como grupo, pensemos debe ser “liberado”.

      El argumento central es: “el conocimiento es libre porque se puede conocer, estudiar, modificar y difundir, al igual que el software libre”.

      Desde mi punto de vista el uso de las cuatro libertades del software (las cuales deberán revisarse más temprano que tarde), en un contexto analítico sobre productos sociales como el conocimiento, le confiere a este último la cualidad de técnico, lo cual excluye del análisis al conocimiento no técnico, quizás peor, asume de modo ingenuo que todo conocimiento es técnico de modo intrínseco, lo cual no es cierto.

      Por otro lado, al referirse -casi de modo exclusivo- al proceso de producción de software (desde el diseño hasta su distribución tal cual una cadena productiva “moderna”), las cuatro libertades pueden servir de sostén para un modelo económico y social que, desde una visión que busca el “conocimiento libre”, no resulta admisible: un modelo que no atiende a procesos de formación y generación de capacidades, al tiempo que desatiende el modo en que dicho proceso -tipo cadena productiva- ocurre. En otras palabras, el software será libre no sólo cuando cumpla las cuatro libertades sino cuando, además, tenga en su sustrato un modelo de trabajo que le permita ser sustentable en el tiempo, el cual no puede ser otro que el trabajo colaborativo, pero eso es otro tema y, además, es importante recordar que el que el software sea genuinamente libre, no garantiza que el conocimiento que lo sustenta sea “libre”.

    2. El segundo error que observo, es el hecho de asociar “libertad” del conocimiento con licenciamiento. El argumento aquí parece ser: “un documento digital o impreso puede ser distribuido con ciertos permisos (sobre su copia, distribución, modificación, reconocimiento de autoría, con/sin fines comerciales…) en virtud de estar amparado bajo una licencia libre”.

      En los discursos que van y vienen, en las reuniones de trabajo, encuentros y foros, cada vez escucho más que la “libertad” debe operar sobre un producto cultural (digital o impreso) y se otorga formalmente hablando, en atención a su rúbrica bajo un cierto tipo o conjunto de permisos (licenciamiento). Allí ancha es castilla en términos de colores y sabores de licencias: GNU, GFDL, GPL, CC …. lo cual, lejos de ser una ventaja, es un problema.

      El error, a mi juicio, comienza por asumir que el licenciamiento “libre” sobre algo que, finalmente, es propietario de ese licenciamiento (un documento, una partitura, un libro, p.e.), es un punto de llegada cuando, en el fondo, no debiera ser en este momento sino una mera estación de tránsito. El objeto no es transitar desde las licencias actuales a otras licencias (llamadas libres, pero licencias al fin), sino transitar de un modelo de licenciamiento a una sociedad sin licencias.

      A mi modesto entender, no hacemos mucho en la asimilación de un modelo sobre el “conocimiento libre” cuando insistimos en hablar, de que deben operar permisos sobre el manejo de los documentos (por ejemplo), incluso los licenciados bajo cualquier esquema de licencias libres. Adicionalmente, el esquema de licenciamiento libre resulta muy limitado para dar cuenta de todos los productos culturales de una sociedad.

    Creo que convocar el conocimiento desde la vestimenta de unas libertades acopladas al proceso de desarrollo y producción de software, o bajo el amparo de las licencias libres es, cuando menos, una acción conducente a un reduccionismo innecesario, puesto que de todos es sabido que el conocimiento y su generación siguen caminos escarpados, acumulativos, imprecisos en ocasiones, tortuosos en otras, pero en ningún caso son procesos que ocurren de modo lineal como es propuesto -o esbozado- por las cuatro libertades en la producción de software libre, o con una necesidad de ser licenciado como establecen las licencias “libres”. Amén de que no todo conocimiento es susceptible de ser enmarcado en ese orden de libertades del software, ni es factible de ser licenciado como ya se vio antes.

    Hay, también, una tercera línea de abordaje para el “conocimiento libre” que se ve en algunas plazas y tiene que ver con el argumento de la vulnerabilidad que nos genera la incautación del conocimiento tras licencias y restricciones de uso, acceso y distribución. Ese argumento en estos momentos resulta, aunque necesario, insuficiente para dar cuenta de otros problemas que sin ser emergentes, resultan ser, a mi modesto entender, de atención fundamental por ser precisamente radicales, referidos a la matriz sobre la que opera el escaso accionar político de los ciudadanos, y su aún excesivo caracter pasivo en cuanto a la movilización y activismo sociales.

    El ejemplo más común de estas vulnerabilidades arguidas en defensa del “conocimiento libre” es el de la industria farmacéutica: una enfermedad endémica (o incluso pandémica) que sólo puede ser curada con la utilización de vacunas y tratamientos que están patentados y cuya producción masiva sólo puede ser realizada bajo estricto cumplimiento de las condiciones establecidas por quien detenta la propiedad de la patente.

    Pensando el tema de la vulnerabilidad como argumento, creo una de sus limitaciones viene dada por el hecho de que ocurre en espacios sociales constituidos y con sentido de comunidad, de pertenencia, con conciencia y arraigo, y que no estoy muy segura de que ocurra por igual en todas las sociedades y tal vez ni siquiera llegue a ocurrir en espacios de comunidades reducidas. En otras palabras, creo que la vulnerabilidad es una condición inherente a los contextos constituidos no a los emergentes… aunque la emergencia encierre, en si misma, una condición de riesgo para el mismo proceso de emergencia, creo que la vulnerabilidad atenta contra un orden emergente o emergido, constituyente o constituido.. Y aquí resuena una y otra vez la pregunta de ¿puede considerarse una sociedad emergente, constituyente (en emergencia, vamos) cuando no se observa en dicho proceso la configuración de un proyecto común?. Quizás me desvíe esta reflexión del tema, pero creo que las sociedades y comunidades, además de tener sentido de pertenencia y arraigo entre sus miembros, deben contar con las capacidades y vocaciones en éstos, para hacer posible el proyecto definido … esta condición: las capacidades y vocaciones de hacer comunidad y sociedad, son cada vez más extrañas en nuestros entornos… creo que resolver esto pasa por un proceso de formación urgente y prioritario por encima de la resolución de la “liberación” del conocimiento basada en el establecimiento de permisos (licencias “libres”).

    Los errores antes mencionados creo que nos conducen, lamentable e irremediablemente a una visión reducida y reduccionista sobre el “conocimiento libre” que se sustenta en tres razonamientos:

    1. El conocimiento es libre cuando puede conocerse, estudiarse, modificarse y difundirse;
    2. El conocimiento libre requiere de una licencia especial, y
    3. Cuando el conocimiento no es libre afecta la estabilidad de la sociedad (sin entrar a valorar si esta condición ocurre o no) y nos pone en riesgo.

    Creo que, como he dicho en otro lugar, la tarea es hacia la emancipación del conocimiento y no hacia algo como el “conocimiento libre”. Quizás más de fondo sea hacia el conocimiento como emancipador y emancipante (si tal cosa existiera), del quehacer humano. Genuinamente, hemos dicho en este mismo blog, el conocimiento es “libre”. Sin embargo, el conocimiento no es, en sí mismo emancipado, pues sabemos que los procesos a través de los cuales el ser humano se acerca una y otra vez a sujetos y objetos de conocimiento está mediado por condiciones que lo incautan y que no han sido alteradas para tener un efecto distinto a éste. Es por ello que acometer la tarea de la emancipación del conocimiento no es compatible con una óptica exclusivamente legal-normativa, la cual resulta insuficiente e insostenible si antes no se acomete para ello la formación ciudadana que hemos esbozado someramente antes.

    Esta labor, la de la formación para la ruptura con la dependencia o subordinación es algo que trasciende las leyes y las licencias, aunque eventualmente requerirá -en situación de tránsito- la presencia de leyes y licencias; y que sin duda nos impone una reflexión sobre la condición que tiene una sociedad fundada en relaciones de dependencia y subordinación de distinta naturaleza con respecto a entes, condiciones y hechos que, en muchos casos, son desconocidos, ignorados y no reconocidos por la mayor parte de los ciudadanos, y cuyas consecuencias son imperceptibles, pese a su gravedad.

    De modo que la visión de la búsqueda del “conocimiento libre” -en la que también he caído personalmente antes, aunque comienzo a reivindicarme desde hace algún tiempo- no resuelve el problema porque, incluso, no posibilita que se revelen sus preguntas y se erija el ciudadano como ente formado -o en ese proceso- frente a la trinchera activista de quien no sólo señala pajas y varas, sino también es capaz de ajustarlas.

    Y en este camino,¿dónde quedan las instituciones políticas y los entes públicos?.. lamentablemente quedan, a mi juicio, irreconocibles, no reconocidas.. desdibujadas o inexistentes. Los ciudadanos no parecen reconocer en esta labor a instituciones como las universidades pues su discurso, en general, sigue alejándose de cuanto ocurre y restringiéndose a un entorno y lenguaje sólo comprensible por grupos reducidos de entendidos. Además, tampoco parecen reconocer a entes públicos gubernamentales, pues aunque estos están avocados en los últimos tiempos en mostrarse en romance -a veces inestable- con ideas como el software libre, siguen siendo muy limitados los avances en el acceso a la información que debe ser pública.

    Hacer del conocimiento un hecho emancipado y emancipador, finalmente, dadas nuestras condiciones de subordinación y dependencia, comienza siendo un proceso para no terminar … y para formar.


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    Y entonces … quien es el enemigo?

    May 16th, 2009

    El hombre es el enemigo de los libros y no Internet (Umberto Eco)

    Tomado de Rebelion

    EFE
    El escritor italiano Umberto Eco, uno de los intelectuales europeos de mayor prestigio, afirma que el principal enemigo de los libros no es Internet, sino el ser humano, que los censura y confina a bibliotecas inaccesibles.Los enemigos de los libros son “principalmente los hombres, que los queman, los censuran, los encierran en bibliotecas inaccesibles y condenan a muerte a quienes los han escrito. Y no, como se cree, Internet u otras diabluras”, afirma el literato en una entrevista que publica hoy el diario turinés “La Stampa”.”Internet enseña a los jóvenes a leer, y sirve para vender un montón de libros”, añade.

    Eco (Alessandria, 1932), Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2000, apuesta por una estrecha colaboración de las nuevas tecnologías con la literatura y defiende la existencia del libro electrónico, conocido como “e-book”, como forma de soporte de textos.

    “Si a su manera el (libro electrónico) resulta legible, se puede hojear fácilmente, es manejable, capaz de ser leído aunque no se tenga la batería totalmente cargada y, sobre todo, si ésta es duradera, se podrá hablar” del “e-book” como una alternativa, comenta Eco.

    “Aún (no he usado ninguno) -continúa-, pero si, por cualquier trabajo, tuviera que transportar diez mil páginas de documentos, lo usaría con mucha satisfacción. Para leer una novela no lo sé. Para mí es importante mojarme el dedo para girar la página”.

    El escritor italiano asegura que el libro electrónico puede atraer nuevos lectores, de hecho, comenta que ha sabido de un “hacker” informático que comenzó a leer el “Quijote” de Miguel de Cervantes gracias a este soporte digital.

    Según Eco, Internet es la “madre de todas las bibliotecas”, aunque ofrece dos principales diferencias con respecto a los tradicionales lugares de conservación de libros.

    “Primero, los libros de una biblioteca muestran, a través del nombre del editor, su grado de credibilidad, y los sitios de Internet sin embargo no”, explica el escritor.

    “Segundo -añade-, Internet ofrece también colecciones completas de grandes obras, pero sólo en traducciones libres de derechos (de autor) y no en la más reciente edición crítica. Por eso no va bien para muchas investigaciones de tipo filológico”.

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    “Internet enseña a los jóvenes a leer, y sirve para vender un montón de libros”, añade.

    Eco (Alessandria, 1932), Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2000, apuesta por una estrecha colaboración de las nuevas tecnologías con la literatura y defiende la existencia del libro electrónico, conocido como “e-book”, como forma de soporte de textos.

    “Si a su manera el (libro electrónico) resulta legible, se puede hojear fácilmente, es manejable, capaz de ser leído aunque no se tenga la batería totalmente cargada y, sobre todo, si ésta es duradera, se podrá hablar” del “e-book” como una alternativa, comenta Eco.

    “Aún (no he usado ninguno) -continúa-, pero si, por cualquier trabajo, tuviera que transportar diez mil páginas de documentos, lo usaría con mucha satisfacción. Para leer una novela no lo sé. Para mí es importante mojarme el dedo para girar la página”.

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    “Primero, los libros de una biblioteca muestran, a través del nombre del editor, su grado de credibilidad, y los sitios de Internet sin embargo no”, explica el escritor.

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