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Posts Tagged ‘Mirando la plaza’

Por una internet emancipada

December 3rd, 2009

ACTUALIZACION: revisando en twitter, veo una noticia de @radiocable (Fernando Berlín) que informa: “#manifiesto Acabo de recibir llamada de Moncloa:”Se va a cambiar.No se va a hacer nada sin mandato judicial.Ha sido orden directa de Zapatero”
Más adelante @mmeida afirma: “#manifiesto: con todas las cautelas posibles… internautas 5 -SGAE 1 ;) http://bit.ly/5Bwicp (5 minutes ago from TweetDeck)”
Según ambos apuntes las medidas de las llamadas acciones “antipiratería” no serían ejercidas de modo discrecional sino por intermedio de una orden judicial. No soy tan optimista como @mmeida, no creo que se haya ganado mucho si el discurso es el mismo .. como también afirma, hoy hemos evitado que cuele este scrowll ball, pero hay que estar alertas

Seguramente muchos de ustedes sabrán del reciente interés en los derechos de autor, del que ha sido reflejo buena parte de los blogs de habla hispana que versan sobre temas de propiedad intelectual, conocimiento libre y software libre; a raíz de la introducción de mecanismos legales tanto en Argentina como en España que afectan, directamente la libertad de los individuos en Internet.

Como no podía ser de otro modo, quiero sumarme desde este blog a la difusión de iniciativas ciudadanas en contra de estas legislaciones, y por ello las reporduzco a continuación al tiempo que les pido que hagan la difusión correspondiente.

Ya en el 2002, se hizo un Manifiesto por el ejercicio de una ciberciudadanía activa, responsable y comprometida. Este año, desde el Observatorio para la Cibersociedad, se han enfilado nuevamente los motores para atender la actual crisis ante la posibilidad de recorte de nuestros derechos en internet difundiendo este Manifiesto por los Derechos Fundamentales en Internet:

Ante la inclusión en el Anteproyecto de Ley de Economía sostenible de modificaciones legislativas que afectan al libre ejercicio de las libertades de expresión, información y el derecho de acceso a la cultura a través de Internet, los periodistas, bloguers, usuarios, profesionales y creadores de internet manifestamos nuestra firme oposición al proyecto, y declaramos que:

  • 1. Los derechos de autor no pueden situarse por encima de los derechos fundamentales de los ciudadanos, como el derecho a la privacidad, a la seguridad, a la presunción de inocencia, a la tutela judicial efectiva y a la libertad de expresión.

    2. La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página web.

    3. La nueva legislación creará inseguridad jurídica en todo el sector tecnológico español, perjudicando uno de los pocos campos de desarrollo y futuro de nuestra economía, entorpeciendo la creación de empresas, introduciendo trabas a la libre competencia y ralentizando su proyección internacional.

    4. La nueva legislación propuesta amenaza a los nuevos creadores y entorpece la creación cultural. Con Internet y los sucesivos avances tecnológicos se ha democratizado extraordinariamente la creación y emisión de contenidos de todo tipo, que ya no provienen prevalentemente de las industrias culturales tradicionales, sino de multitud de fuentes diferentes.

    5. Los autores, como todos los trabajadores, tienen derecho a vivir de su trabajo con nuevas ideas creativas, modelos de negocio y actividades asociadas a sus creaciones. Intentar sostener con cambios legislativos a una industria obsoleta que no sabe adaptarse a este nuevo entorno no es ni justo ni realista. Si su modelo de negocio se basaba en el control de las copias de las obras y en Internet no es posible sin vulnerar derechos fundamentales, deberían buscar otro modelo.

    6. Consideramos que las industrias culturales necesitan para sobrevivir alternativas modernas, eficaces, creíbles y asequibles y que se adecuen a los nuevos usos sociales, en lugar de limitaciones tan desproporcionadas como ineficaces para el fin que dicen perseguir.

    7. Internet debe funcionar de forma libre y sin interferencias políticas auspiciadas por sectores que pretenden perpetuar obsoletos modelos de negocio e imposibilitar que el saber humano siga siendo libre.

    8. Exigimos que el Gobierno garantice por ley la neutralidad de la Red en España, ante cualquier presión que pueda producirse, como marco para el desarrollo de una economía sostenible y realista de cara al futuro.

    9. Proponemos una verdadera reforma del derecho de propiedad intelectual orientada a su fin: devolver a la sociedad el conocimiento, promover el dominio público y limitar los abusos de las entidades gestoras.

    10. En democracia las leyes y sus modificaciones deben aprobarse tras el oportuno debate público y habiendo consultado previamente a todas las partes implicadas. No es de recibo que se realicen cambios legislativos que afectan a derechos fundamentales en una ley no orgánica y que versa sobre otra materia.

  • Este manifiesto, elaborado de forma conjunta por varios autores, es de todos y de ninguno. Si quieres sumarte a él, difúndelo por Internet

    También, desde el FCFOrum Barcelona 2009, se ha difundido esta carta, por la innovación, la creatividad y el acceso al conocimiento.

    Y desde Argentina, se han hecho eco ante la posibilidad de que los “derechos de autor” lleguen a extenderse hasta la música. Aquí puedes ver el debate.

    Colaborar con estos empeños es muy sencillo. Con sólo difundir entre tus contactos e identidades digitales esta información, estarás contribuyendo a la sensibilización hacia el tema.

    No hagas silencio … construye el ruido.!


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    Participando del encuentro digital El Clic. Ya te apuntaste?

    September 15th, 2009

    Desde que inicié mi participación en los Congresos del Observatorio para la Cibersociedad, me atrajo este modo tan particularmente útil de ofrecer espacios asincrónicos de debate, caracterizados por su apertura de temas y amplitud de participación a lo largo del mundo.

    El CLic. Encuentro sobre licenciamiento y conocimiento libre

    El CLic. Encuentro sobre licenciamiento y conocimiento libre

    Esta semana ha arrancado el encuentro El CLic que es una de las iniciativas pioneras en este estilo que hemos podido ver desde nuestro país. Lo está organizando -fundamentalmente CENDITEL- y aunque a ratos me provoca alar sus orejas a los panas que están allí a quienes creo que pudimos haber apoyado en la organización por nuestra experiencia previa reciente, en el fondo estoy muy animada con el encuentro.

    La idea central es debatir sobre licenciamiento y conocimiento libre, y allí estaré presentando una ponencia sobre el tránsito posible hacia el conocimiento emancipado, para ser debatida a lo largo del encuentro. Los lectores y las lectoras de este blog quizás no consigan allí mucho nuevo, pero creo que será una buena oportunidad para mostrar a otros el convencimiento personal de que el licenciamiento libre debe asumirse como un tránsito a la espera de que nuestras sociedades asuman que no es natural licenciar -de ningún modo- al conocimiento y que ni el conocimiento ni los saberes pueden ser objeto de trucos tecno-jurídicos para darles el espacio que necesitamos ocupen como pilares de nuestro quehacer.

    Para aquellos y aquellas que no están aún familiarizados con la mecánica de los encuentros virtuales, les adelanto que dura dos semanas, que en las conferencias se trabaja en espacios virtuales dedicados y con herramientas que facilitan debate y charla con voz, imagen y texto, y que deben estar atentos a:

    1. Información diaria de las conferencias por la lista de distribución a la que pueden suscribirse desde la página del RADECON desde CENDITEL.
    2. Discuciones acerca de proyectos de cenditel y ponencias desde la página de El CLic
    3. Videconferencias cuyos horarios y espacios virtuales de atención están también actualizados diariamente desde el blog de El Clic.

    Finalmente, no puedo dejar de recomendarles seguir a El Clic desde Identi.ca, ni de animarles a que visiten la muestra de creadores libres que está disponible desde su blog.


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    De la emancipación del conocimiento

    July 24th, 2009

    Hace dos años atrás, en el marco del V Foro Mundial de Conocimiento Libre, tuve la oportunidad de presentar una ponencia sobre lo que pensé era el inicio de una línea de trabajo sobre el “conocimiento libre”. Recientemente, he venido pensando en lo incipiente que quedó esa semilla (pese a tener acogida y réplica en varios espacios de divulgación de software libre como la revista Esentia Libre). Incipiente si, aunque he visto insospechadas réplicas en lugares como éste, las cuales celebro aun sintiendo que andan un poco extraviadas.

    Y hete aquí que, finalmente entraré en materia.

    De algún modo he venido insistiendo desde algún tiempo ya en que se cometen dos errores -muy graves desde mi punto de vista- al hablar de “conocimiento libre”.

    1. El primero de ellos tiene que ver con el uso de las cuatro libertades del software libre no sólo para describir el conocimiento (intangible) si no sobre todo aquello que, bien como individuos bien como grupo, pensemos debe ser “liberado”.

      El argumento central es: “el conocimiento es libre porque se puede conocer, estudiar, modificar y difundir, al igual que el software libre”.

      Desde mi punto de vista el uso de las cuatro libertades del software (las cuales deberán revisarse más temprano que tarde), en un contexto analítico sobre productos sociales como el conocimiento, le confiere a este último la cualidad de técnico, lo cual excluye del análisis al conocimiento no técnico, quizás peor, asume de modo ingenuo que todo conocimiento es técnico de modo intrínseco, lo cual no es cierto.

      Por otro lado, al referirse -casi de modo exclusivo- al proceso de producción de software (desde el diseño hasta su distribución tal cual una cadena productiva “moderna”), las cuatro libertades pueden servir de sostén para un modelo económico y social que, desde una visión que busca el “conocimiento libre”, no resulta admisible: un modelo que no atiende a procesos de formación y generación de capacidades, al tiempo que desatiende el modo en que dicho proceso -tipo cadena productiva- ocurre. En otras palabras, el software será libre no sólo cuando cumpla las cuatro libertades sino cuando, además, tenga en su sustrato un modelo de trabajo que le permita ser sustentable en el tiempo, el cual no puede ser otro que el trabajo colaborativo, pero eso es otro tema y, además, es importante recordar que el que el software sea genuinamente libre, no garantiza que el conocimiento que lo sustenta sea “libre”.

    2. El segundo error que observo, es el hecho de asociar “libertad” del conocimiento con licenciamiento. El argumento aquí parece ser: “un documento digital o impreso puede ser distribuido con ciertos permisos (sobre su copia, distribución, modificación, reconocimiento de autoría, con/sin fines comerciales…) en virtud de estar amparado bajo una licencia libre”.

      En los discursos que van y vienen, en las reuniones de trabajo, encuentros y foros, cada vez escucho más que la “libertad” debe operar sobre un producto cultural (digital o impreso) y se otorga formalmente hablando, en atención a su rúbrica bajo un cierto tipo o conjunto de permisos (licenciamiento). Allí ancha es castilla en términos de colores y sabores de licencias: GNU, GFDL, GPL, CC …. lo cual, lejos de ser una ventaja, es un problema.

      El error, a mi juicio, comienza por asumir que el licenciamiento “libre” sobre algo que, finalmente, es propietario de ese licenciamiento (un documento, una partitura, un libro, p.e.), es un punto de llegada cuando, en el fondo, no debiera ser en este momento sino una mera estación de tránsito. El objeto no es transitar desde las licencias actuales a otras licencias (llamadas libres, pero licencias al fin), sino transitar de un modelo de licenciamiento a una sociedad sin licencias.

      A mi modesto entender, no hacemos mucho en la asimilación de un modelo sobre el “conocimiento libre” cuando insistimos en hablar, de que deben operar permisos sobre el manejo de los documentos (por ejemplo), incluso los licenciados bajo cualquier esquema de licencias libres. Adicionalmente, el esquema de licenciamiento libre resulta muy limitado para dar cuenta de todos los productos culturales de una sociedad.

    Creo que convocar el conocimiento desde la vestimenta de unas libertades acopladas al proceso de desarrollo y producción de software, o bajo el amparo de las licencias libres es, cuando menos, una acción conducente a un reduccionismo innecesario, puesto que de todos es sabido que el conocimiento y su generación siguen caminos escarpados, acumulativos, imprecisos en ocasiones, tortuosos en otras, pero en ningún caso son procesos que ocurren de modo lineal como es propuesto -o esbozado- por las cuatro libertades en la producción de software libre, o con una necesidad de ser licenciado como establecen las licencias “libres”. Amén de que no todo conocimiento es susceptible de ser enmarcado en ese orden de libertades del software, ni es factible de ser licenciado como ya se vio antes.

    Hay, también, una tercera línea de abordaje para el “conocimiento libre” que se ve en algunas plazas y tiene que ver con el argumento de la vulnerabilidad que nos genera la incautación del conocimiento tras licencias y restricciones de uso, acceso y distribución. Ese argumento en estos momentos resulta, aunque necesario, insuficiente para dar cuenta de otros problemas que sin ser emergentes, resultan ser, a mi modesto entender, de atención fundamental por ser precisamente radicales, referidos a la matriz sobre la que opera el escaso accionar político de los ciudadanos, y su aún excesivo caracter pasivo en cuanto a la movilización y activismo sociales.

    El ejemplo más común de estas vulnerabilidades arguidas en defensa del “conocimiento libre” es el de la industria farmacéutica: una enfermedad endémica (o incluso pandémica) que sólo puede ser curada con la utilización de vacunas y tratamientos que están patentados y cuya producción masiva sólo puede ser realizada bajo estricto cumplimiento de las condiciones establecidas por quien detenta la propiedad de la patente.

    Pensando el tema de la vulnerabilidad como argumento, creo una de sus limitaciones viene dada por el hecho de que ocurre en espacios sociales constituidos y con sentido de comunidad, de pertenencia, con conciencia y arraigo, y que no estoy muy segura de que ocurra por igual en todas las sociedades y tal vez ni siquiera llegue a ocurrir en espacios de comunidades reducidas. En otras palabras, creo que la vulnerabilidad es una condición inherente a los contextos constituidos no a los emergentes… aunque la emergencia encierre, en si misma, una condición de riesgo para el mismo proceso de emergencia, creo que la vulnerabilidad atenta contra un orden emergente o emergido, constituyente o constituido.. Y aquí resuena una y otra vez la pregunta de ¿puede considerarse una sociedad emergente, constituyente (en emergencia, vamos) cuando no se observa en dicho proceso la configuración de un proyecto común?. Quizás me desvíe esta reflexión del tema, pero creo que las sociedades y comunidades, además de tener sentido de pertenencia y arraigo entre sus miembros, deben contar con las capacidades y vocaciones en éstos, para hacer posible el proyecto definido … esta condición: las capacidades y vocaciones de hacer comunidad y sociedad, son cada vez más extrañas en nuestros entornos… creo que resolver esto pasa por un proceso de formación urgente y prioritario por encima de la resolución de la “liberación” del conocimiento basada en el establecimiento de permisos (licencias “libres”).

    Los errores antes mencionados creo que nos conducen, lamentable e irremediablemente a una visión reducida y reduccionista sobre el “conocimiento libre” que se sustenta en tres razonamientos:

    1. El conocimiento es libre cuando puede conocerse, estudiarse, modificarse y difundirse;
    2. El conocimiento libre requiere de una licencia especial, y
    3. Cuando el conocimiento no es libre afecta la estabilidad de la sociedad (sin entrar a valorar si esta condición ocurre o no) y nos pone en riesgo.

    Creo que, como he dicho en otro lugar, la tarea es hacia la emancipación del conocimiento y no hacia algo como el “conocimiento libre”. Quizás más de fondo sea hacia el conocimiento como emancipador y emancipante (si tal cosa existiera), del quehacer humano. Genuinamente, hemos dicho en este mismo blog, el conocimiento es “libre”. Sin embargo, el conocimiento no es, en sí mismo emancipado, pues sabemos que los procesos a través de los cuales el ser humano se acerca una y otra vez a sujetos y objetos de conocimiento está mediado por condiciones que lo incautan y que no han sido alteradas para tener un efecto distinto a éste. Es por ello que acometer la tarea de la emancipación del conocimiento no es compatible con una óptica exclusivamente legal-normativa, la cual resulta insuficiente e insostenible si antes no se acomete para ello la formación ciudadana que hemos esbozado someramente antes.

    Esta labor, la de la formación para la ruptura con la dependencia o subordinación es algo que trasciende las leyes y las licencias, aunque eventualmente requerirá -en situación de tránsito- la presencia de leyes y licencias; y que sin duda nos impone una reflexión sobre la condición que tiene una sociedad fundada en relaciones de dependencia y subordinación de distinta naturaleza con respecto a entes, condiciones y hechos que, en muchos casos, son desconocidos, ignorados y no reconocidos por la mayor parte de los ciudadanos, y cuyas consecuencias son imperceptibles, pese a su gravedad.

    De modo que la visión de la búsqueda del “conocimiento libre” -en la que también he caído personalmente antes, aunque comienzo a reivindicarme desde hace algún tiempo- no resuelve el problema porque, incluso, no posibilita que se revelen sus preguntas y se erija el ciudadano como ente formado -o en ese proceso- frente a la trinchera activista de quien no sólo señala pajas y varas, sino también es capaz de ajustarlas.

    Y en este camino,¿dónde quedan las instituciones políticas y los entes públicos?.. lamentablemente quedan, a mi juicio, irreconocibles, no reconocidas.. desdibujadas o inexistentes. Los ciudadanos no parecen reconocer en esta labor a instituciones como las universidades pues su discurso, en general, sigue alejándose de cuanto ocurre y restringiéndose a un entorno y lenguaje sólo comprensible por grupos reducidos de entendidos. Además, tampoco parecen reconocer a entes públicos gubernamentales, pues aunque estos están avocados en los últimos tiempos en mostrarse en romance -a veces inestable- con ideas como el software libre, siguen siendo muy limitados los avances en el acceso a la información que debe ser pública.

    Hacer del conocimiento un hecho emancipado y emancipador, finalmente, dadas nuestras condiciones de subordinación y dependencia, comienza siendo un proceso para no terminar … y para formar.


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    De las incongruencias y los inconsistentes..

    June 8th, 2009

    Durante muchos años he escuchado y visto cómo profesores universitarios, entusiastas y estudiantes de artes -y hechos culturales afines como arquitectura y diseño- en la Universidad de Los Andes defienden a capa y espada el discurso tradicional sobre los llamados “derechos de autor”, sosteniendo que ellos y ellas y sólo ellos y ellas son propietarios y dueños de todo cuanto producen y muestran, y que el sistema legal de los derechos de autor es lo único que les permite satisfacer esta protección que, además, demandan como inherente al ser humano. Esto que he visto en esas facultades, no deja de aparecer -cada vez de modo menos esporádico- en otras facultades en donde nunca falta algún avezado miembro de esa comunidad que demande protección legal sobre aquellas cosas que escribe y también sobre las que publica.

    Desde hace tiempo siento que esa capa con la que defienden estos “derechos” está rota y la espada que le acompaña es inservible.

    Cuando, durante el año 1994 y 1995 me internaba en mi investigación de grado sobre el sistema de salud en Venezuela, llegué a invertir muchas horas en la facultad de medicina localizando documentos sobre organización de sistemas sanitarios en varias partes del mundo. Di con un libro, a mi juicio muy bueno, sobre el sistema brasileño y también pude tener acceso a un libro, de similares características, sobre el venezolano que incluía una prospectiva de su desarrollo en los años siguientes. Este último había sido escrito por un profesor de la Universidad de Los Andes que, por la época ocupaba el cargo de la dirección de la naciente CORPOSALUD en el gobierno de Jesús Rondón Nucete. Durante mi revisión de ambos textos, pude constatar -no sin asombro- cómo el profesor de la ULA había tomado, al menos, unas 5-6 páginas del libro escrito en portugués y las había introducido en el suyo con su traducción libre y sin la respectiva cita. De hecho, el texto brasileño no figuraba en las lecturas de referencia adjuntas al mismo. Conversé con mi tutor de entonces sobre la necesidad de hacer público el plagio y éste me sugirió callar.

    Capa rota y espada desgastada, incongruencia que atenta contra el propósito de defender el estatus de quienes buscan proteger los derechos de autor sin ver que son poco más que una tautología sobre los productos culturales.

    Hoy, luego de visitar la feria del libro universitario (FILU 2009) pude constatar la variedad de DVDs con copias (ripeadas) de películas que estaban en venta en el stand de la Facultad de Arte de la Universidad de Los Andes. En un stand que tiene material sin duda apetecible, tan sólo se podían observar DVDs en venta, “copias piratas” que llaman muchos, con lo cual no parecía ser muy distinta la cosa a los llamados “top manta” españoles.

    No criticaré el hecho de que se vendieran copias, pues no es ese el punto, sino el hecho, de que por muy apetecible que pueda resultarme tener en casa otra película de Kurosawa, de Chaplin o de cualquier director contemporáneo español como Almodóvar o norteamericano como Woody Allen; no deja de resultarme obsceno que este material -que ha sido descargado, a buen seguro, utilizando las mismas redes p2p a las que seguro denunciarían de saber que sirven para descargar material de “su” autoría- sea vendido por la facultad de arte como su único producto público y que, de paso, sea el producto de una facultad tan “crítica” con la necesidad de defender la estructura actual de derechos de autor que prohíbe y criminaliza la transmisión de datos de productos culturales a través de redes p2p.

    Antes de que se confunda, no estoy de acuerdo con la criminalización de las redes p2p, ni mucho menos con la clasificación de piratas que nos hacen quienes “sacrosantamente” defienden los derechos de autor, y que con su accionar social se convierten en hipócritas de oficio.. y de cuidado. Tan sólo muestro la incongruencia e inconsistente de quienes critican la tecnología (el p2p) y las prácticas (la compartición de música y similares por esta vía), pero no dudan en usar esa tecnología y práctica que critican para montar sus chiringuitos y obtener beneficios económicos inmediatos.

    “Lo imparable es algo que no se puede detener” solíamos escuchar años atrás en tertulias radiales de las que disfrutaba escuchando para conocer el entorno en el que entonces vivía: Madrid. En estos tiempos, lo imparable es, a mi juicio, la intolerancia con las incongruencias e inconsistencias entre acciones y declaraciones.

    Las universidades van cayendo, se ve. El mismo criterio “universal” del conocimiento ha entrado en crisis desde hace décadas, con lo cual la raíz y razón misma de su constitución está en cuestionamiento permanente. Sin embargo, la inconsistencia de esta época de crisis y de renacimiento impone la sensatez como la única vacuna ante el laberinto de la torpeza circundante.

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