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Posts Tagged ‘Serendipity’

Querid@ amig@ Geek

June 3rd, 2010

Querid@ Geek, hoy me levanté segura de que me ayudarías a resolver un importante dilema que tengo. Escribo este post como una usuaria y lectora constante de blogs, recientemente con más constancia desde que me funciona la suscripción por correo electrónico todo sea dicho, y porque creo que, además comparto algunas opiniones o al menos respeto lo que allí leo lo cual, sin ser lo mismo, viene siendo casi igual.

Expongo a tu sabiduría mi caso: tiene que ver con mantener marcadores vivos (feeds) versus mantener marcadores-no-vivos (bookmarks). En estos momentos la variable que considero para mantener uno u otro (o ambos como hago hasta ahora) es la organización de mi tiempo de trabajo, y tiene que ver con tres criterios: facilidad de localizar información previamente consultada, posiblidad de interoperalbilidad entre las aplicaciones seleccionadas para cada uno, facilidad de localización de información actualizada y posibilidad de transformación de algunos o todos los espacios marcados es post parciales o completos en cualquiera de mis blogs.

Se que son criterios en los cuales ambas tecnologías no tienen equivalente entre sí y soy consciente de que con ellos la mejor respuesta a mi dilema es anularlo pues no tengo elementos para decidir. Sin embargo, con dilema o sin él, me enfrento a la necesidad urgente de optimizar mi tiempo de trabajo en mi oficina y a compaginarlo con la imperiosa necesidad de estar “al día” y organizada en mis referencias documentales (hablo aquí casi de modo estricto con respecto a las referencias electrónicas “vivas” o de internet, pues hablar de mis referencias documentales en otros formatos (digitales por ejemplo) es, necesariamente, otro problema que no entra en este momento en posibilidad de ser considerado). He valorado mis posibilidades en este proceso de optimización del trabajo y he llegado a la conclusión de que definitivamente tengo que intervenir el uso en tiempo y dedicación de la lectura de marcadores vivos y consulta de marcadores estáticos y es lo que me lleva a consultarte.

Para el manejador de marcadores vivos utilizo Google Reader luego de haber utilizado durante mucho tiempo Bloglines. Allí inicialmente tenía muchos marcadores que me interesaba seguir, pero de un par de años a esta parte se han hecho inmanejables (casi desde el mismo tiempo que migré a Google Reader) y para manejador de marcadores estáticos utilizo deli.cio.us . Recientemente he comenzado a trabajar con la extensión “ReadItLater” para Firefox, que sólo reservo -intento hacerlo- sólo en casos extremos de temas que quiero profundizar, de los que escribiré algún artículo o ponencia, y en casos en los cuales mi navegador colapsa por el incontable número de pestañas abiertas. La compagino con la extensión Zotero para Firefox para tener más a mano la referencia bibliográfica ya construida sobre ciertos temas que son de mi interés profesional (y vital, todo hay que decirlo). En los casos de marcadores estáticos y vivos, utilizo las etiquetas, categorías o carpetas es un dolor de cabeza y requiere una planificación previa y visualización atenta de las etiquetas que ya dispones a menos que quieras hacer de ese espacio un tiradero de cosas. (como termine asumiendo que era mi caso :( )

La vinculación con mis blogs (cualquiera) todos ellos organizados sobre wordpress en  alojamiento gratuito (.com) o en una instalación propia (.org), ha sido en ambos caso casi imposible de hacer más allá de un lanzamiento siempre fortuito y siempre incopleto de direcciones webs incomprensibles sin los contextos que les darían el título y las notas que suelo escribir en Google Reader o en Delicious. En el segundo caso, el servicio de blogging aunque estuvo disponible hace algún tiempo para WP, ya no lo está más. Sin embargo, he conseguido una extensión llamada “postallicious” que ha resultado bastate buena de no ser porque su enorme “configurabilidad” no es lo suficientemente comprehensiva como para poder incluir los títulos de los marcadores estáticos con título de un post en mi blog y como cuerpo del mismo el contenido que incluyo en las notas.

En el caso de Google Reader, conozco la posibilidad de incorporar gadgets a los blogs donde se incluya la totalidad de los marcadores vivos manejados, sólo los últimos o, incluso, sólo aquellos pertenecientes a una categoría específica dentro de las de Delicious. Sin embargo, yo sigo con mis ganas de traducir el tiempo que dedico a la lectura y comentario de marcadores vivos, en post dentro de mis blogs.

Otra mención merece la localización de la información allí alojada la cual es, aunque con algunos matices, virtualmente ilocalizable. Nada de búsquedas semánticas  o inteligentes, ni siquiera en Google Reader, aunque reconozco que en este caso es mucho menos complicado recuperar alguna información  sólo con conocer algunos pequeños e inexactos detalles. Creo que ambos sistemas están pensados para cualquier cosa distinta a un almacenamiento no ordenado previamente de las cosas. De hecho, cada vez me convenzo más de que otras herramientas diseñadas por Google trabajan de ese modo (Gmail y Google Docs por ejemplo) la imposibilidad de organizar todo como se desee con un simple tomar y arrastrar a una carpeta hace muy complicado la aproximación a algo medianamente ordenado.

¿Tú qué dices? te has planteado preguntas similares a las mías? tienes algunas respuestas aproximadas a mis inquietudes? ¿crees que debo dejarme de historias, escuchar más radio y volver a las tablas de la antigüedad renunciando a las posibilidades de la web 2.0 porque así sería más feliz?

p.d.

Recientemente comencé a utilizar como prueba la extensión de sincronización entre Chromium y los otros marcadores estáticos. Mi sorpresa fue mayúscula al ver que la sincronización de Google hace que Google Docs trague como una aspiradora todos los marcadores estáticos y los lance casi sin clasificación alguna en el índice de los documentos. Pensaba que ya tenía bastante desorden.


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Aquí lo que sobra es clóset (II)

April 2nd, 2010

[Una segunda entrega de divagaciones entre clósets y armarios]

Semana santa: días de develar el verdadero pergeño de todos los ídolos ocultos en armarios adustos.

develar.
(Del lat. develāre, levantar el velo).
1. tr. Quitar o descorrer el velo que cubre algo.

pergeño.
(Del lat. per, por, y genĭum, disposición).
1. m. Traza, apariencia, disposición exterior de alguien o algo.

ocultar.
(Del lat. occultāre).
1. tr. Esconder, tapar, disfrazar, encubrir a la vista. U. t. c. prnl.
2. tr. Reservar el Santísimo Sacramento.
3. tr. Callar advertidamente lo que se pudiera o debiera decir, o disfrazar la verdad.

Cada año, cuarenta días después de carnaval los católicos y los vacacioneros de oficio, coinciden en empeños por dedicar una semana a hacer otras actividades distintas a las realizadas de a diario, determinada, como no, por el desquiciante ritmo de esta época que cercena espacios y momentos preciosos en aras de cumplir la carrera imposible contra el tiempo y en pro del desarrollo humano. Qué locura de argumento: creemos que debemos trabajar, estudiar y hacer N cosas, porque eso es cuanto se nos demanda en este momento para ser mejores, sin embargo, en el camino vamos olvidando la dedicación, constancia y esfuerzo que demanda la construcción de un mejor yo, y también la incompatibilidad de ese proceso con la búsqueda de satisfacer una agenda social, cultural y sistémicamente signada por otros.

Bien, como venía diciendo antes la Semana Santa parece tener la genialidad de juntarnos a tirios y troyanos en torno a unos cuantos días de alejamiento de sus labores cotidianas. Los primeros comienzan a exhibir sus dotes fervorosas y de creyentes inundando ciudades (donde esa religión es “la norma”, por cierto), con ritos, rituales y dramatizaciones de escenas bíblicas reinterpretadas en este siglo y ejecutadas con las ciudades como grandes escenarios. Y estas exhibiciones son hechas para ellos mismos y también para quienes toman estos días para llevar a cabo una práctica cada vez más frecuente e incluso parte de las especialidades turísticas: el turismo religioso.

En torno a esta práctica turística se han venido tejiendo en los últimos años costumbres popularizadas (que no populares) cuyo origen me resulta muy complicado dilucidar. Por mencionar sólo dos, me gustaría sacar del escaparate la práctica de visitar siete templos nunca antes visitados, y la de consumir los siete potajes el día jueves santo.

Saquemos la calculadora del clóset y veamos.

Sobre la primera costumbre, aunque el sentido pareciera ser el acompañar a Jesús venerando su imagen en siete espacios sagrados donde esta sea expuesta, de alguna manera, según parece, es la recreación del viacrucis con una ruta peculiar que cada creyente puede hacer y rehacer a su deseo, y aprovechar la ocasión para sacar del armario algún signo o pose religiosa no exhibida a otros en épocas de cotidianos quehaceres. Parece que esta costumbre pretende hacernos acudir a nuestro armario particular con cosas vergonzosas y con aquellas de las que nos culpamos de un modo, casi, heredado (creo que todos y todas en algún momento habrán sentido culpa por cosas que, en el fondo, no son inherentes a sus propios actos, esto es lo que llamo “culpa heredada”), y entonces nos vestimos con la culpa que debió acompañar a los discípulos de Jesús tras su casi total abandono durante su viacrucis. Así ataviados (de culpa y vergüenza) los creyentes sienten la obligación de visitar los siete templos buscando resarcir de este modo el abandono de los apóstoles. Por cierto, aunque se llegue a criticar con fruición a quienes salen del armario confesando lo que a otros puede parecerles inconfesable, lo cierto es que en las misas no dejamos de leer y escuchar el sermón sobre los evangelios, ni hemos dejado de llamarlo “santo”, aunque quienes lo hayan escrito hayan abandonado a Jesús durante su captura y agonía.

Una simple reflexión permite deducir que a algún avezado explorador de nuevos mercados turísticos se le ocurrió colocar la aclaratoria referida a la necesidad de que sean “templos no conocidos”. De esta suerte, quien pretenda seguir esta costumbre deberá cambiar de ciudad cada año, pues la tasa de incremento del número de templos por ciudad no es muy alta y, creo, esta práctica no incluye la visita a templos ni capillas de otras religiones (recordemos que la tradicion indica que deben ser lugares con la imagen de Jesucristo expuesta), de hecho, no creo que pueda incluirse la visita a capillas, pues habrá quien también haya trastocado el significado original de este particular “viacrucis trotamindo”, y haya enfatizado en que se trata de admirar la grandeza de los también grandes hombres (si, va con acento de género) que hicieron esas magnas obras: los templos.

En cuanto a la segunda costumbre: los siete potajes, tal parece que es una costumbre bastante más reciente con apenas un par de siglos de uso y ejecutada con la convicción de convertirla en ritual de conmemoración de la última cena ofrecida por Jesucristo a los doce apóstoles. Esta costumbre, todo hay que decirlo, tal parece que está difundida sólo en algunos países de los andes Suramericanos, y centra su atención en la preparación al ayuno que se realiza el día viernes santo, en conmemoración de los hechos ocurridos en esa fecha. Aunque en Semana Santa de forma tradicional no se consume carne, los platos preparados el jueves santo para los Siete Potajes pueden incluir desde pastas y granos hasta carnes rojas o blancas, amén de un postre.

Antes decía que el tiempo nos hace entrar en una encrucijada tremenda, cuyo dilema radical parece pasarnos desapercibido en muchos momentos: asumimos lo que el abordaje del tren que lleva a estos tiempos apresurados, pensando que es el camino que nos conduce a ser mejores en todas nuestros modos de mostrarnos en tanto que seres humanos; sin embargo esa misma premura compromete seriamente el logro lo que parece ser el objetivo mayor (ser mejores), pues impone la superficialidad como norma que garantiza el fiel cumplimiento con la más apretada de las agendas: la de una sociedad que no se sabe a sí misma y, por tanto, no puede conducirse.

Este ritmo vital epocal, signado por la frivolidad generalizada sobre el valor de la vida (hagamos un ejercicio ¿cuánto tiempo dedicamos al cultivo de la vida en medios de comunicación, en conversaciones, o en nuestras palabras?); el desapego acentuado en la búsqueda de reconciliación entre la palabra y su significado (¿recordamos a Confucio y su preclaridad sobre la pérdida de libertad intrínseca en la pérdida de significado de las palabras?); la transmutación de antivalores en valores y de comportamientos amorales en normas de conducta; y la casi absoluta exigencia de ensordecerse, enmudecerse y enceguecerse de cuanto terrible ocurre (cosas que hasta hace pocos años nos parecían imposibles de conciliar con una vida de una sociedad sana, pero que curiosamente no nos hacen aún declararnos como profundamente enfermos socialmente hablando); de alguna manera nos está desarraigando de todo cuanto hemos sido y nos está lanzando a un espacio en el que sin lugar a dudas, no podremos ser como comunidad algo que nos permita crecer y enriquecernos como colectivo.

Creer a pie y juntillas todo cuanto se nos dice desde los medios y no pensar en revisar el envés de las noticias y los rumores, nos retrotrae a un clóset sin fondo, a un armario indigno de ser visitado: el de la sordomudez testaruda de quien va hacia el precipicio convencido de que es el mejor camino y negando la existencia del abismo. Un armario o clóset para esto, definitivamente sobra!

Parece ser, entonces, que puestos a desvelar ídolos desnudos que se presentan como si ataviados en oro estuvieran, y puestos a superar los propios armarios, debemos acudir a develar el verdadero pergeño de todo signo epocal de oscuridad.

Y tú, ¿qué has desempolvado esta semana santa?


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Aquí lo que sobra es clóset (I)

April 1st, 2010
(Lo que sigue es la primera entrega de algunas pequeñas y sueltas divagaciones sobre el clóset y la idea del a-guardar en varias dosis.)
Foto de Magic Madzik, vista en flickr
clóset.
(Del ingl. closet).
1. m. Am. Armario empotrado
armario.
(Del lat. armarĭum).
1. m. Mueble con puertas y anaqueles o perchas para guardar ropa y otros objetos.
~ empotrado.
1. m. El construido en el espesor de un muro o hueco de una pared.
Tomado del DRAE

El clóset o armario es el lugar de las cosas perdidas por accidente u olvidadas a propósito, es el espacio donde se ordena lo que no puede estar a la vista (ropa, alimentos por usar, enseres, artículos de limpieza) o donde sencillamente se arrojan luego de un día largo de quehaceres y compras.

El armario es a veces el confesor secreto de una chica indecisa con su vestuario, o el artilugio de batallas de un pequeño nené explorador. El lugar que, para algunos niños y niñas pequeños, esconde las cosas salvajes, oscuras, tenebrosas y desafiantes. Es donde nuestras abuelas almacenaron los hilos de costura y tejido, junto a los retazos de tela y los patrones de Voge o Burda. Un armario es un paraíso de recuerdos, o un almacén de desdichas, según se vea .. y según se sienta.

Hubo una niña en un cuento que estaba encantada con las distintas cajas de variados colores y formas que su abuela atesoraba en la parte superior de un hermoso y antiguo armario de madera lacada, y que sufre un accidente al descubrir un hermoso sombrero al mejor estilo de Mary Poppins en el interior de una de ellas que, además, resultó era su regalo de cumpleaños.

Fue el lugar donde los inquietos sobrinos de los Scrubb encontraron el hermoso y sorprendente camino a Narnia, y donde Lyra Belacqua escuchó cuanto se proponía su tío en su más desafiante expedición a las tierras del Norte guiado por una brújula dorada.

Fue el lugar donde Jennifer Gardner pasa de 13 a 30, en lo que un deseo se dilata en el aire, para huir de la burla de sus amigas durante su fiesta de cumpleaños, como otros tantos habrán pretendido hacer jugando siete minutos en el paraíso dentro de un clóset.

También, según dicen otros pues de eso no me consta ninguna historia verdadera de primera mano, el clóset es el lugar al cual mujeres y hombres comprometidos apelan para esconderse -o esconder a otros- cuando casi llegan a ser sorprendidos en intensas y deliciosas labores amatorias por el destinatario o destinataria de sus compromisos sentimentales (vamos que ante la emergencia, el o la amante va pa’l clóset).

Aunque ni el armario ni el clóset son siempre de madera, ni tampoco representan de modo exclusivo una construcción física de algo o ubicada en algún lugar específico, un clóset fue el lugar donde yo jugué, a mis ocho años, a conducir un automóvil junto con mis peluches y barbies, y el lugar donde me escondía para hacer locos inventos con ropa y accesorios.

Hay quienes guardan en gavetas o clósets ideas para retomarlas después y poder hacer con ellas algo .. cualquier cosa aún cuando sea distinto a lo planeado inicialmente. Los hay imaginando su corazón con siete puertas como un armario con puertas plegables y compartimientos definidos, y en cada entrepaño o gaveta cuelgan una querencia, y también hay quien se convence de que los sentimientos se atesoran en el armario del corazón so pena de extraviarlos ante cualquier golpe de aire.

Hay quienes guardan a cal y canto sus intenciones y conductas más íntimas, esas que creen menos aceptadas por todos los demás, al cuidado de un sabio, adusto y silente clóset, quizás a la espera de poder sacarlas de allí algún día, o de salir con ellas adosadas a su vida y mirada. Salir del clóset, y confensar una tendencia inconfesable, un amor, una amada, o una convicción, que bien dicen por ahí que para ello ha de salirse.

Pero al parecer esta costumbre de guardar, y guardarse no es ni nueva ni exclusiva del ser humano. Se sabe que algunos animales atesoran trozos de cosas que consiguen por ahí y con ellas hacen nidos, o cuchas para dormir una siestecita, y otros tantos, incluso, hacen de sus bocas un armario y guardan allí alimentos para una digestión posterior.

Cuentan los antiguos que desde tiempos ancestrales el hombre y la mujer (que también a ella le apetece hacerlo), han buscado la condición de posibilidad para la expansión de sus propias capacidades de almacenamiento. Cuentan que primero fueron las cosas juntadas en montones, distinguiéndose rocas, restos de animales recién ajusticiados para ser incorporados a los platillos y manjares dispensados para la supervivencia humana. No era aún la época de la elaboración de las carnes secas y preparadas para su conservación, y pues tampoco eran todavía las piedras artilugios sobre los cuales los factores alimenticios fueran preparados con intervención del fuego y cualquiera de sus conductores.

Con el correr de los años, crisis, pérdidas y la vida misma, llegaron los problemas y las condiciones psicosociales propias de ese despliegue humano que, para facilitar el discurso, llamaremos apego, dependencia y vulnerabilidad, y héte aquí que el hombre y la mujer, animados por esas tres condiciones, comenzaron a ser previsivos y a guardar cosas. Vista, además, la observación del comportamiento animal, comenzaron a ejercitarse en las técnicas de almacenamiento y disposición de las cosas guardadas.

Yo diría que esta experiencia y construcción de conocimiento ha resultado positiva, aunque en el camino a la perfección actual de los muebles y artilugios como los de IKEA (pese a que luego critiquemos su modelo de negocio), aún debieron transcurrir algunos siglos y varias pérdidas de materiales, alimentos, herramientas y artilugios, que no en balde sirvieron para que el hombre comenzara a construir preguntas sobre las cosas que debían o no ser guardadas en los clósets y armarios.

Casas con clósets, vidas en clósets, apartamentos con cocinas americanas que se guardan en un clóset, gente que hace de su clóset una oficina y un oficio… clósets que son corsés, arneces que nos retienen de salir del clóset …

La mía (mi casa) tiene siete clósets y ningún armario, pero a más de un armario cuya construcción diría puede remontarse a los 40 del siglo pasado, le he hechado el ojo para atesorar mis creencias y mis hojas de vida sueltas … y también a alguna persona le pediría que antes de hacer lo que tiene pensado lo guardara en un clóset, en algún armario o en alguna gaveta -aunque fuera ajena- y, a buen seguro estaría mejor allí que en ejecución (como también podría decirle eso a alguien que ya hubiera hecho lo que pensó sería un éxito).

Más de una vez he dejado zapatos y medias tiradas en un clóset equivocado con la esperanza de iniciar un simpático juego de búsquedas y hallazgos de sueños rotos, o ídolos perdidos -los de otros, o los propios-, aunque con menos éxito del que he anhelado conseguir.

Y ¿qué hacer con el quehacer ciudadano y con la política? o con la diversión y los chamos?, con el tiempo que cada vez es menos y cada día nos exige más? esas incomprendidas vestimentas que algunos y algunas nos empeñamos en ofrecer con la esperanza de servir de motor para el debate ciudadano -no como la tela esa de dudosas dotes que le echaron encima al emperador luego de engatuzarlo para que la usara-, desde la convicción de que también ésta -la política, no quien escribe- debe salir del clóset y ser paseada con honores y respeto -aunque a muchos se nos haya olvidado para qué usaríamos esos dos significados-.

¿Los guardamos en algún cajón, gaveta o armario? … o ¿los sacamos al ruedo un rato a ver qué pasa. Pero eso, los sacamos en buena lid, con su significado pleno? .. que ya dijo Confucio que cuando las palabras perdían su significado el hombre (y la mujer entiendo que también) perdía su libertad.

Por cierto, al lector y a la lectora que han podido llegar a este punto del escrito, me dirijo, como quien se asoma por la rendija escueta de una puerta de armario semi abatida: ¿Qué guardaría o sacaría Ud. de un clóset?


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Decepciones y Alegrias en el cine.

December 26th, 2009

Esta semana ha sido extra-ordinariamente prolija para mi en visitas al cine: Avatar el 23 y Luna Nueva justo ayer 25 de diciembre (es mi día preferido para ir al cine, pues hay pocos que lo visitan y uno puede hasta charlar con los acomodadores que suelen estar de mejor humor que el resto del año :D ).

De ambas películas he visto críticas y comentarios que, debo decirlo, no comparto del todo. Creo que ambas cumplen su papel de engañar muy bien, y de entretener, aunque la primera comete errores en los que, creo, no incurre la segunda. Intentaré explicarme mejor.

En primer lugar diré que Avatar es una película técnicamente casi impecable. En otras palabras es una película hecha a la altura de la tecnología disponible en Estados Unidos para guión y animación. Es algo que ocurre también con la segunda, aunque ésta última tiene algunos errores de edición y guión de los que no adolece la primera. Sin embargo, como digo eso, diré esto otro: si bien de Avatar me impactó el manejo discursivo de la violencia explícita yde la tensión dentro del guión, me decepcionó profundamente asistir a ver una película plagada de reminiscencias, ideas, argumentos y hasta escenas tomadas de la animación japonesa que mejor conozco (la del trabajo del estudio Ghibli) que, sin embargo, es constantemente reseñada como obra maestra (y por tanto señalada también como original) del director y guionista James Cameron.

En Luna Nueva uno espera una versión adaptada de la novela del mismo nombre escrita por Stephenie Meyer y cuya publicación en castellano es mucho anterior al estreno de la película lo cual ha garantizado su lectura por buena parte de la audiencia del cine. No hay sorpresas. Los amantes de las historias de vampiros (conozco varias personas cuyo culto por este tipo de novelas y cine es mucho anterior a la aparición de estas sagas), no encontrarán sorpresas y si una película extraordinariamente romántica cuyo telón de fondo es una adaptación del argumento que inspiró a Shakespeare en su Romeo y Julieta. Una banda sonora muy buena, y unos efectos especiales bien cuidados. Algunas inconsistencias en argumentos pero no tienen mucho peso. La lucha de fondo de los Capuleto y los Montesco (licántropos y vampiros o al revés si lo prefieren) ocurre en un escenario en el cual ambas familias casi han encontrado el modo de convivir en un territorio no excento de tentaciones para ellos. De algún modo, se van superando a sí mismos (máxima del escultismo por cierto) con una racionalidad colectiva que mantiene un delicado equilibrio de modo intermitente y logrando el autocontrol de sus pasiones más oscuras. Habrá quien se moleste con Isabella por su frialdad y quien entienda que esto es parte de la justificación que permite dar cuenta de ella como alguien más afecto a los Cullen que a los Quileutes. Pero eso no interesa mucho en el fondo. Quien va a ver Luna Nueva no se decepciona porque encuentra lo que busca: un rato de entretenimiento, sin mayores luces, pero muy asertivo en los modos de llegar a un segmento muy claro y específico de público. No en vano abundan los torsos masculinos y son escasos (escasísimos) los acercamientos a la figura femenina para destacar su voluptuosidad.

No ocurre así en Avatar donde el argumento central parece ser una doble advertencia (por demás noble, aunque no libre de sospecha) que quiere hacernos el escritor-director por un lado, sobre la necesidad de no superponer los intereses particulares sobre la supervivencia de una raza o de nosotros mismos, y por el otro sobre la evidente conexión entre cualquier ser viviente y la naturaleza que lo alberga.

He escuchado observaciones acerca de la sobresimplificación de algunos escenarios y caracteres (muy pobre la diversidad ilustrada en flora y fauna), sin embargo no es ese el argumento que pretendo esgrimir para ilustrar mi decepción con respecto a esta película, pese a su impecable factura, si no el del plagio de, al menos, ideas que ya se vienen viendo en cine de animación japonesa (y supongo que de otros lados también) desde hace años.

En la cultura que subyace en la producción de anime y manga en Japón se legitima la idea de que puede copiarse y mejorarse una propuesta sin que sobre este acto recaiga ninguna sanción penal al respecto, pues se garantiza de este modo la mayor difusión de la obra original y su revalorización. Es algo que Lessig reseña muy bien en su libro Cultura Libre. La condición de plagio que atribuyo a Avatar ocurre por1que en la cultura anglosajona si es penalizada la persona que toma ideas de otros y las divulga como propias.

Quisiera dejar claro al lector y a la lectora que no pretendo ser exhaustiva los detalles que expondré a continuación. Quienes hayan visto La princesa Mononoke, recordarán que el argumento central es la búsqueda de la protección de un espacio natural que pretende ser explotado contra todo razonamiento lógico para la producción de balas (producción que, además, está regentada por mujeres). La existencia de un espíritu del bosque en forma de un venado que habitaba en una especie de oasis en medio del bosque y que era capaz de curar enfermedades y recuperar la vida, es algo que está presente en esa película, así como también la conexión con las raíces de la naturaleza como lazo vital entre el ser humano y su supervivencia futura; y se repite también en Avatar.

Por otro lado, quienes hayan quedado sorprendidos por las “Islas flotantes” de Avatar, se sorprenderían de lo extraordinariamente detalladas que figuran estos artilugios en la película “Láputa castillo en el aire” de Miyazaki. La idea de una raza que vive a merced de sus propias vulnerabilidades y, sin embargo, empeña su andar en tanto que raza cósmica a fortalecer los vínculos con sus raíces y su cultura, es algo que podemos observar como común denominador de las películas de ficción futurista que, quizás de un modo desprevenido, dan cuenta de una sociedad y una cultura ávida de conquistas y colonizaciones como la anglosajona, usando al cine como instrumento transmisor de tal mensaje.

Por cierto, sabrán los asiduos consumidores de producciones del cine norteamericano que aún teniendo la tecnología a su alcance, casi la totalidad de la animación de las películas facturadas por Miyazaki es hecha a mano?


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In my life

December 8th, 2009

Debo confesar que cada día descubro mi mente activada mucho después del fin de cada día y aún antes del alba. Eso -creo- hace que comience las mañanas con conversaciones, sueños y canciones en la cabeza. Hoy, por ejemplo, apareció esto:

Recordaba sólo la melodía .. pero mientras preparaba el desayuno, poco antes de las 6am, pregunté a @mapólogo qué canción tenía esa melodía… y pese a ser una simple y hermosa letra había sido ocultada involutariamente entre tanta movida de pensamientos que llevo a ratos … Lo que acabo de contar no sería más que una cotidiana anécdota, sino fuera porque acabo de enterarme de que hoy se cumplen 29 años del asesinato de Lennon … resulta curioso no? lo cierto es que Twitter es algo sorprendente … para lo bueno y para lo malo. A ratos recibo allí muchos trastazos, pero se compensan con momentos en los que, como hoy, accedo a memorias colectivas… bien por la conectividad … y el sharismo :D

La letra, para quienes la quieran cortesía de LaHiguera.Net

In My Life

There are places I’ll remember

All my life though some have changed

Some forever not for better

Some have gone and some remain

All these places have their moments

With lovers and friends I still can recall

Some are dead and some are living

In my life I’ve loved them all

But of all these friends and lovers

There is no one compares with you

And these memories lose their meaning

When I think of love as something new

Though I know I’ll never lose affection

For people and things that went before

I know I’ll often stop and think about them

In my life I love you more

Though I know I’ll never lose affection

For people and things that went before

I know I’ll often stop and think about them

In my life I love you more

In my life I love you more

En mi vida

Hay lugares que recordaré toda mi vida,

aunque algunos han cambiado.

Algunos para siempre, no para mejor,

algunos se han ido y otros aun existen.

Todos esos lugares tienen sus momentos

con amantes y amigos que aun puedo recordar.

Algunos han muerto y otros viven,

en mi vida los he amado a todos.

Pero de todos esos amantes y amigos

no hay nadie que pueda compararse contigo.

Y estas memorias pierden su sentido

cuando pienso en el amor como algo nuevo.

Aunque sé que nunca perderé el afecto

por las personas y cosas que se fueron antes,

sé que a menudo pararé y pensaré en ellas,

en mi vida te querré a ti más.


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Tal dia como hoy ….

September 23rd, 2009

Un 22 de septiembre pero de 1994 intentaba dormir yo un poco luego de haber separado el material que debía estudiar para el final de psicología política con el profe Franz Lee. Ese año bati récord en la universidad: cuatro materias a final, menuda forma de estrenarme en finales pues en mis años anteriores de carrera no había pasado por ese trance …

Estaba por la época algo abultado mi abdómen pues Zarita andaba por ahí dando tumbos … recuerdo haber preparado la maleta para su nacimiento -pese a que estaba previsto para el 2 de octubre- y haberme acostado diciéndole a la beba que ya podía nacer porque justo ese día (22 de septiembre) terminaba el período del signo de virgo y arrancaba el signo de libra. (Por alguna razón que conozco pero no admitiré públicamente no quería que mi primer hijo fuera virgo =) ).  Algunas horas después, a eso de las 6.30am como muestra de su obediencia a su mamá, Zara iniciaba un trabajo singular que nos llevaría a vernos, fugazmente, a eso de las 7.30pm de ese largo día.

Hoy hace quince años de aquél hermoso momento y sin duda alguna se vienen anunciando cambios y desafíos en nuestras vidas, Zara ha rebasado la barrera de los años de infantiles brincos, y de tímidas preguntas a la vida, para llegar y posar verdaderas encíclicas de la vida en nuestros pensamientos …

Cuánto ha llovido desde esa fría noche de septiembre en que nos dimos a luz! (ella a la vida, yo a la maternidad), cuántas lunas nos han sonreído!, cuántas esperanzas hemos listado!, cuántos planes hemos hecho! … y Zara dibuja en mi alma la esperanza de la vida más allá de los temores, de las dudas … dibuja con barro tal vez, pero siempre con canción el mundo por-venir.

Dios te Salve, Guardiana primigenia de mis días!


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Llevo tu corazon conmigo

September 22nd, 2009

Llevo tu corazón conmigo,
lo llevo en mi corazón.
Nunca estoy sin él
donde quiera que voy, vas tú
amada mía,
y lo que sea que yo haga
es tu obra.
No temo al destino,
ya que tu eres mi destino.
No quiero ningún mundo,
porque tu eres mi mundo, mi certeza.
Y eso es lo que eres tú.
Lo que sea que una luna
siempre pretendió,
lo que sea que un sol quiera ser.
Este es el secreto más profundo
que nadie conoce.
Esta es la raíz de la raíz,
el brote del brote,
el cielo del cielo
de un árbol llamado vida,
que crece más alto
de lo que el alma puede esperar
o la mente ocultar.
Es la maravilla que mantiene
a las estrellas separadas.
Llevo tu corazón.
Lo llevo en mi corazón.

E. E. Cummings


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La luz de una hermosa llama hecha cantora … Mercedes Sosa en dos entregas.

September 19th, 2009

Hace apenas tres días que conocí Cantora 1 y Cantora 2. Es una recopilación casi exclusivamente compuesta por duetos entre Mercedes Sosa y cantautores iberoamericanos.

Debo decir que este post lo escribo muy conmovida por letras, arreglos e interpretaciones de las piezas incluidas en ambos volúmenes. Con las compañías que aderezan este disco se ha construido un curioso reconocimiento a lo mejor de cada casa en nuestro continente. Reconocimiento que incluye contribuciones desde mi punto de vista geniales: Luis Alberto Spinetta (Barro Tal Vez), Calle 13 (Canción para un niño de la calle), Vicentico (Parao), Drexler (Sea), Julieta Venegas (Sabiéndose de los descalzos), Lila Downs (Razón para vivir), Marcela Morelo (Jamás de olvidaré) y Charly García (Desarma y Sangra); algunas medianamente interesantes: Gustavo Cerati (Zona de Promesas), y otras un tanto menos afortunadas como Shakira (La Maza), Franco de Vita (Cántame) por nombrar algunas.

Algunas pueden gustar más que otras, pero lo que resulta innegable es el corazón que está en cada pieza … escuchar a Serrat y a Mercedes hablarnos de las pequeñas cosas …

Como un ladrón te acechan detrás de la puerta. Te tienen tan a su merced como hojas muertas
que el viento arrastra allá o aquí, que te sonríen tristes y nos hacen que lloremos cuando
nadie nos ve.

Puede conseguir dejarnos sencillamente mudos de la emoción … pero si luego atendemos a la letra de Barro tal vez

Si quieren me toco el alma … pues mi carne ya no es nada …. ya lo estoy queriendo, ya me estoy volviendo canción, barro tal vez; esta es mi corteza donde el hacha golpeará, donde el río secará para callar…

o a Drexler en Sea

Ya estoy en la mitad de esta carretera, tantas encrucijadas quedan detrás, ya está en el aire girando mi moneda, y que sea lo que sea

llega a conmover hasta las lágrimas …

Aquí les dejo algunos otros videos con canciones del disco – con mi selección personal-:

1) Desarma y Sangra (Con Charly García)

El ángel vigía descubre al ladrón, le corta las manos, le quita la voz, la gente se esconde
o apenas existe, se olvida del hombre, se olvida de Dios.

2) Canción para un niño de la calle (Con Rafael Pérez de Calle Trece)

De otro modo es inútil, de otro modo es absurdo, ensayar en la tierra la alegría y el canto,
porque de nada vale si hay un niño en la calle.

3) Jamás de olvidaré (Con Marcela Morelo)

Entre los rincones, que anida mi alma, hay un espejismo lleno de esperanza

4) Zamba del cielo (Con Fito Páez y Liliana Herrero)

Las cosas siempre suceden.. las más divinas, sin querer … La vida también regala gente divina … de corazón

¿Has escuchado ya el disco? ¿Cuál es tu preferida?


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Sencillamente sublime…

September 12th, 2009

Birds on the Wires on Vimeo: un buen regalo para esta ajetreada mañana de sábado.

Feliz Jornada VidaAndantes!!

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Via Gran Angular


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Los propios Dioses y los dioses de todos o de otros

August 25th, 2009

Luego de tres semanas de -casi- voluntario y -casi- absoluto retiro de internet,  el balance puedo decir que ha sido positivo. Se han servido a la mesa de la vida algunos temas a estas alturas inaplazables, se han dibujado nuevas cosas y se han pintado algunos pasos para ordenar cosas pendientes desde hace años, y para acometer la lectura de un buen libro.

Los Propios Dioses de Asimov ha sido el que ha tocado por estos días. Asimov trae esta vez dioses, determinación y signo de lo femenino y carga de vulnerabilidades y arrogancias humanas y divinas. Pero también llega, qué curioso, en medio de una mudanza personal. El primer libro que leí de él fue El fin de la eternidad, hace ahora cinco años por estas mismas fechas durante mi regreso definitivo de España a Venezuela, y ahora, justo 5 años después y por arte justo del destino -he de decir que no obré allí más que haciendo el propósito de leer un cierto número de libros y novelas este año- llega de nuevo Asimov y su particular visión de una ciencia que aprende deshaciendo.

Debo decir que el libro es realmente recomendable. Aún si no se es amante de la literatura de ciencia ficción, aún si no se ha leído a Asimov antes y pese al casi grito que lancé al alba de ayer al terminar de leerlo, el libro es realmente bueno.

Sobre la construcción de una bomba de protones para intercambio de energía entre dos universos paralelos, el libro dibuja una sociedad -la humana- que ante la perplejidad del lector se encamina a paso redoblado hacia su autodestrucción arrastrada por la nunca indispensable arrogancia de hombres y mujeres, y una sociedad de entes etéreos -los dioses- que pretende evolucionar a cualquier precio, incluyendo en este cálculo la destrucción de un universo paralelo -el humano-, lo cual no puede menos que recordarnos nuestras luchas actuales por la supervivencia de comunidades sometidas desde hace siglos a intercambios desiguales, mezquinos y destructivos.

Creo que las sutilezas no dichas sobre el discurrir de las relaciones entre hombres y mujeres, selenitas y terrícolas, dioses y duros, pero sobre todo el papel de lo femenino a lo largo de la trama es lo que me ha resultado particularmente cautivador. No porque en El Fin de la Eternidad no se esbozara una figura femenina clara y determinante en la trama de la historia, sino porque son dos mujeres únicas, geniales, distintas a las de su época, de esas que uno sabe pueden distinguirse entre sus iguales a leguas, las que acaban trastocando el curso natural de los acontecimientos. Sin que esto signifique una suerte de culto a lo femenino, debo decir que es mostrar una realidad que también existe.

Una de ellas una suerte de semidiosa: Dua, miembro femenino de una tríada de entes destinados -aún sin saberlo- a conformar con su unión el ente encargado de dar cuenta de la paralización de la bomba de protones en el parauniverso. Las tríadas estaban conformadas por seres izquierdos, derechos y centrales, las centrales eran entes femeninos y los otros dos masculinos. La actividad sexual de estas mini familias se centraba en la generación de entes similares para completar la función vital de la tríada, al cabo de la cual se produciría la fusión final y la generación de un ente “superior” llamado duro y encargado del gobierno de tal sociedad de entes divinos. Las personalidades de cada miembro de la tríada describe una caricatura  de los prototipos más conocidos de hombres y mujeres y se debaten entre la racionalidad y la emocionalidad.

La otra mujer es una selenita intuicionista, franca e increíblemente feliz con su condición femenina que logra cambiar el destino de la luna al frenar la ambición de protagonismo de su compañero selenita, luego de que una inesperada sintonía vital entre ella y un terrícola inmigrante a la luna le revele lo peligroso de pretender mover la luna a los confines del sistema solar.

El arte de lo femenino va evolucionando a lo largo de la novela a lomos de Dua, una joven e impulsiva central-emocional distinta a las de su especie, incapaz de seducir a los otros miembros de la tríada y, por tanto, seductora en extremo, una emocional extraordinariamente racional e intuitiva -algo absolutamente único entre sus iguales- y muestra, por tanto de cuanto puede hallarse de riqueza en los matices, allí donde las distancias de los extremos no son calculables; pero alcanza su madurez en Selene, la joven intuicionista capaz de albergar la intuición, la prudencia y la razón y capaz de dejarse guiar de ellos, buscando en el camino, la bondad de las cosas y de su quehacer.

Cada una a su modo, acaba orquestando una suerte de concierto de micro-aprendizajes al estilo de los maestros de antaño: desde las preguntas básicas y desde la humildad de asumir que aún queda mucho por aprender y develar.

Esto opera en un marco en el que el universo de los humanos está a punto de sucumbir ante una suerte de nuevo big-bang ocasionado por la arrogancia de algún físico terrestre asfixiado por un nulo progreso de la ciencia en la tierra, y el empeño de un parauniverso de encontrar solución ante la inminente extinción de sus fuentes de energía. La novela perfila una ciencia que se concibe (aquí y al parecer también en el parauniverso y en la luna) como capaz de servirse a sí misma y, por tanto, capaz de conocer de antemano todas las preguntas y responderlas con similar actitud que aquella que habitaba al emperador desnudo que desfilaba convencido de la hermosura de sus trajes que en realidad eran inexistentes.

Dioses que son propios, de todos y también de otros y que, además, nunca luchan en vano.

Un collar de perlas el que nos dejó Asimov en esta novela, la cual -al parecer- es única entre las varias escritas por su pluma. Un collar de perlas lleno de paralelismos, metáforas y similitudes con nuestras propias luchas y nuestros propios males.

Y tu, ¿qué es lo último que has leído?

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